8 – Los Eufemismos

June 25th, 2009 by Clasemedio
Abanderada de los humildes que pasó a la inmortalidad en 1952

Abanderada de los humildes que pasó a la inmortalidad en 1952

La clase media cree profundamente en el poder de las palabras. No debería sorprender a nadie: la clasemediez depende, en buena medida, del dominio sobre el lenguaje. Sin embargo, el amor fetichista del clasemedio por las palabras va más allá. El clasemedio cree que puede controlar la realidad a través de las palabras que utiliza para nombrarla, como un invocador de demonios que rastrea el nombre de su presa infernal en tomos arcanos de manera de poder controlarlo. De esta manera son comprensibles algunas decisiones de los sucesivos gobiernos porteños (solucionar el problema de la proliferación de cartoneros empadronándolos como “recicladores urbanos”, solucionar el problema de la seguridad creando una policía de tránsito con el nombre de “Guardia Urbana”, crear una nueva policía de tránsito para reemplazar a la vieja Guardia Urbana porque se había prometido desmantelar a la primera durante la campaña electoral… el GCBA es una gran usina de eufemismos urbanos).

El exponente lingüístico más claro de esta tendencia es el uso inagotable de eufemismos. El clasemedio parece pensar que usando un nombre más rebuscado es, por algún motivo, más educado que llamar a las cosas por su nombre corriente y habitual. Acá van algunos ejemplos:

  • “Personas de color”, en vez de negros. Afortunadamente parece haber caído en desuso (aunque con la inmigración africana reciente podría resurgir).
  • “No videntes” en vez de ciegos.
  • “Personas con capacidades diferentes” en vez de discapacitados, sobre todo mentales.
  • “Personas mayores” en vez de viejos.
  • “Lentos” en vez de  tontos
  • “Acompañantes” en vez de putas
  • “Humildes” en vez de los pobres
  • Tal vez el uso más desopilante de un eufemismo: en un baño de la Facultad de Ciencias Sociales, un grafittero de inodoro recalcó que otro, cuyas expresiones evidentemente no compartía, era un “descendiente de meretriz”.

Lo paradójico del uso compulsivo de eufemismos es que confirman la idea que se quiere evitar: si decimos “persona mayor” en vez de viejo, es porque creemos que hay algo intrínsecamente malo en ser viejo. El viejo no rejuvenece mágicamente por ser llamado “persona mayor”, y cualquiera puede entender perfectamente a qué nos referimos con esa expresión. Sería como llamar “Personas con útero y ovarios” a las mujeres: hasta el más clasemedio se horrorizaría ante ese trato.

Otro punto a tener en cuenta es que los eufemismos pueden ser terriblemente inexactos: un pobre puede ser terriblemente soberbio, con lo que no tiene demasiado sentido llamarlo humilde. Una prostituta tranquilamente puede ejercer su oficio desde un departamento (con lo que no acompaña a nadie a ningún lado).

Todo esto no impide que la clase media siga insistiendo con el uso de eufemismos al referirse a todo aquello que le resulta negativo. Y tal vez allí está el nudo del problema: al que le resulta negativo es al usuario del eufemismo, no a quien hace referencia. Para el clasemedio, decirle humilde al pobre es como ponerse guantes de latex antes de destapar un inodoro.

7 – El Consenso

June 24th, 2009 by Clasemedio

La negociación es un hábito repulsivo; el consenso es una de las mayores virtudes humanas – siendo la diferencia entre ambas prácticas que la primera se practica en la Europa Continental, y la segunda en Gran Bretaña

George Mikes, How to Be an Alien

Consensuador a través de la disidencia sistemática

Consensuador a través de la disidencia sistemática

La idea que tiene la clase media sobre la democracia es por lo menos curiosa. El clasemedio es fuertemente pluralista en su fuero íntimo. Está convencido de la necesidad de respetar las opiniones diferentes. Ahora bien, en la práctica, cree que cualquiera que no coincide con él es un bárbaro, un ignorante, y que debería dejar de decir todas esas sandeces que piensa (por simple educación, no por obligación legal, se entiende).

¿Cómo concilia el clasemedio estas dos posiciones aparentemente antagónicas? Con la idea del Consenso. Así, con mayúsculas. El Consenso es la práctica que permite que varias personas que piensan distinto terminen actuando igual. Normalmente, el Consenso se construye con concesiones mútuas. El clasemedio huirá espantado de semejante noción, de ese perverso toma-y-daca de la política sucia. No, el Consenso de la clase media se construye con concesiones sólo del otro. Porque, al fin y al cabo, el que se equivoca es el otro. El clasemedio tiene un título profesional que lo avala. Si por algún motivo el otro con quién negocia el clasemedio es quien no quiere ceder, entonces estaremos ante un caso de populismo autoritario, que es precisamente lo contrario al Consenso.

La idea del Consenso es tan fuerte en el corazón de la clase media que ya está presente en el nombre de un partido político (paradójicamente, fundado por un disidente) y la idea está implícita en varios otros: Acuerdo, Coalición, Unión, Alianza.

El problema de la idea de Consenso es que evita todo posible crecimiento intelectual. Los científicos no se ponen gentilmente de acuerdo para alcanzar la verdad, sino todo lo contrario: el avance del pensamiento científico requiere de contrastación de teorías opuestas (y en eso SÍ coinciden todas las teorías epistemológicas modernas: Popper, Kuhn, Lakatos, Klimovsky y siguen las firmas). O sea, de conflicto. A partir de los descubrimientos de Darwin, la biología aplica la noción de conflicto (por recursos, alimentos y hembras) para explicar la selección natural a través de la supervivencia de los más aptos. Ya en la esfera política, Marx postuló que la lucha de clases (y no el consenso universal) era el motor de la historia. En sus antípodas ideológicas, Nietzche también otorgaba al conflicto un papel central. Freud, por su parte, estructura el desarrollo psíquico del sujeto a través del conflicto edípico.

En la otra esquina del cuadrilátero, el Homo Tollendo Ponens de la esfera política argentina,  ¡¡¡¡Cleeeeeeeeeeeeeeeto “Escorpión” Cooooooooooooobos!!!!

Para alegrar con un poco de debate cualquier reunión familiar clasemedia, atacar la noción de Consenso es una buena herramienta. Si algún clasemedio habla de la importancia del Consenso, recalcar el consenso alcanzado por el Norte y el Sur en la Guerra de la Secesión Estadounidense, en la que los vencidos “consensuaron” abolir la esclavitud sólo cuando tuvieron una bayoneta enemiga apuntando a su yugular. O, como ejemplo más cercano, como los patriotas se sentaron y, taza de chocolate mediante, consensuaron con los realistas españoles la independencia de las colonias americanas.

6 – La Tecnología

June 23rd, 2009 by Clasemedio
Así se ve a sí mismo un clasemedio adicto a la tecnología

Así se ve a sí mismo un clasemedio adicto a la tecnología

La clase media adora la tecnología de consumo. Tal vez no la entiende completamente, pero tiene la íntima convicción de que cualquier problema puede solucionarse tirándole encima medio kilo de silicio y cobre, preferentemente con un buen diseño y un hermoso display LCD. Tanto en el trabajo como en el ocio, en público y en privado, el clasemedio libera endorfinas al entrar en contacto con un gadget nuevo.

Como se ha dicho, el clasemedio cree que todo problema es salvable dada la tecnología adecuada. Por ejemplo:

  • Ante problemas de tránsito urbano, abogará por la implementación de semáforos inteligentes sincronizados y conectados en red. A nivel personal, pagará cientos de pesos por un GPS que le brinda un beneficio similar al de una guía impresa que no consume batería y cuesta la centésima parte.
  • Ante una situación de inseguridad, solcitará a las autoridades la implementación de cámaras de video en cada esquina. Jamás se le ocurrirá que la infraestructura y los recursos humanos necesarios para semejante empresa son ampliamente superiores a los daños económicos causados por los delitos menores que podría prevenir.
  • Si se encuentra con largas colas para votar durante una jornada electoral, propondrá la implementación de sistemas de voto electrónico. Jamás le preocupará que, a la vista de repetidos escándalos con sistemas similares en el resto del mundo (sobre todo la polémica elección presidencial del año 2000 en Florida, EEUU) el sistema sea ampliamente considerado peor que el voto en papel.
  • Para garantizar el acceso a la educación, sugerirá la inversión masiva en computadoras y acceso a Internet para escuelas rurales. Una iniciativa loable, de no ser porque muchas escuelas rurales carecen de servicios básicos como electricidad, gas natural y agua potable, cuya satisfacción sería una prioridad lógica para cualquier ser racional.
Así lo ven los demás a un clasemedio adicto a la tecnología

Así lo ven los demás a un clasemedio adicto a la tecnología

¿Cómo se generó esta fascinación por la tecnología en el clasemedio? La revolución de la Web Social (ex-Web 2.0) y el contenido creado por los usuarios dio lugar a una camada de líderes de opinión en materia de tecnología. Estos early-adopters del subdesarrollo son quienes fogonean la adicción al silicio de la clase media. ¿Y cómo llegaron a ocupar ese lugar? ¿Son desarrolladores de software innovador y revolucionario? ¿Son los ingenieros electrónicos que van a desarrollar el próximo gadget revolucionario? ¿Son, por lo menos, periodistas que verdaderamente entienden de lo que están hablando? No, en su mayoría son un puñado de ególatras traficantes mayoristas de humo cuyo mayor mérito reside en bloggear sobre las novedades de Facebook usando su iPhone desde el baño. Un colectivo que de haber sido 20 o 30 años más jóvenes hubiera disputado a Cumbio el liderazgo de la tribu Flogger. Igual son gente relativamente simpática. Se los asocia con “Palermo Valley”, cuna de emprendimientos de dudosas fuentes de ingreso. Pese a todo eso, gozan de la misma reputación que en EEUU tienen figuras del calibre de David Pogue, Michael Arrington y Robert Scoble (entre sus seguidores en Twitter, por lo menos).

Como ya se ha mencionado en este blog, las compras tecnologícas de la clase media son realizadas con criterios por lo menos cuestionables. Por ejemplo, para vender un celular a un clasemedio, jamás hará falta demostrar alguna cuestión práctica como la buena recepción de señal del aparato o su calidad de audio al hablar, sino la posibilidad de descargar y ejecutar programas vistosos pero mayormente inútiles. En caso de que el producto a vender sea una cámara digital, nunca hará falta mencionar la presencia de controles manuales de exposición, sino funciones del calibre de un detector de sonrisas o una interfaz de pantalla táctil.  Lo mismo se aplica a todo dispositivo electrónico de consumo.

Podemos derivar una enseñanza práctica de todo esto: en caso de que un clasemedio te pida ayuda para realizar una compra tecnológica, ponete en su lugar. En vez de pensar en qué producto es más robusto o práctico, tratá de adivinar cuál lo haría más feliz. Generalmente es el que tiene más funciones supérfluas. Si aún así no podés decidirte, elegí uno que venga en varios colores para elegir. Tu amigo clasemedio te considerará un tecno-gurú por el resto de tu vida, lo que podés aprovechar para sentirte importante.

5 – El conocimiento en cantidades módicas

June 22nd, 2009 by Clasemedio
Divulgador de conocimientos en cantidades módicas

Divulgador de conocimientos módicos

La relación de la clase media con el conocimiento es, por lo menos, extraña. Por un lado, los clasemedios en buena medida viven de su conocimiento (Pierre Bourdieu diría que detentan el capital intelectual). Por otro, al ser un colectivo sumamente ocupado afecto a las cosas simples, sus oportunidades de adquirir nuevos conocimientos son escasas.

Ésa es la paradoja del clasemedio: necesita del conocimiento para vivir, pero no dispone de tiempo para adquirirlo. La solución que tiene el clasemedio para no parecer ignorante es maximizar su tiempo de aprendizaje obteniendo conocimientos superficiales. En la medida de lo posible, debe adquirir esos conocimientos de maneras que no entorpezcan otras actividades que realiza.

Una buena manera de aprender datos sueltos sin esfuerzo es la radio. Como la radio es un medio no excluyente (uno puede dedicarse exclusivamente a leer el diario o ver televisión, pero difícilmente se siente a escuchar la radio nada más), el clasemedio puede hacer su vida mientras aprende sin esfuerzo. Tal vez no alcance para obtener un título universitario, pero el clasemedio puede aprender decenas de efemérides y otros datos similarmente inútiles sin proponérselo.

Portadora de conocimientos sumamente módicos

Portadora de conocimientos extremadamente módicos

Un factor a tener en cuenta es que el clasemedio común no tiene sentido crítico. Tiende a creer en lo que le dicen, y considera la primera fuente a la que accede como verdadera. Eso significa que puede creer cualquier dato idiota por los más variados motivos. “Lo dijo Marley en la tele”. “Me llegó en un mail”. “Me lo dijo un amigo”. “Lo encontré en un sitio de Internet”. No existen limites a lo que puede ser considerado fuente para un clasemedio. Incluso obras de ficción son consideradas fuentes de datos reales por los miembros de esta clase: por algún motivo, existen cientos de miles de personas convencidas de que las novelas de Dan Brown son en realidad documentos históricos.

Podrá parecernos anormal o pueril que alguien tome esos datos como válidos sin consultar fuentes primarias, pero pasa todo el tiempo. Incluso los profesionales pueden llegar a caer en esta trampa. Es más, aún ante prueba documental o empírica de que su conocimiento es falso, el clasemedio dudará de la prueba. Al fin y al cabo, el tipo que le reenvío aquel mail con fotos de taiwaneses comiendo bebés es un amigo de toda la vida, así que es más confiable que un informe de UNICEF que dice lo contrario (y a la total ausencia de pruebas que sustenten su posición fuera de rumores anónimos).

Otra particularidad epistemológica de la clase media es querer creer que aquello que le resulta conveniente es real. Si la realidad no se conforma a los deseos del clasemedio, este dudará de la realidad misma. Por ejemplo, están documentadas decenas de casos de estudiantes universitarios que creen que no es necesario por lo menos entregar una hoja en blanco al profesor para tener derecho a un recuperatorio de parcial, pese a estar presente en sus reglamentos de curso.

Teniendo en cuenta todos estos factores, ¿qué evita que los clasemedios vivan totalmente escindidos de la realidad tangible? Sencillamente su mala memoria. Los clasemedios necesitan olvidarse de sus datos falsos anteriores para adquirir nuevos. Sólo de esa manera pueden permanecer en una situación de equilibrio gnoselógico, y mantienen estable el número de falsedades en su conciencia.

Clase-Medios Dominicales #1

June 21st, 2009 by Clasemedio

Fin de semana del 20 y 21 de junio de 2009:

Clarín, 21/06/09: El gran dilema de los ex Newman: apoyar a Macri o a Prat Gay el 28

Demasiadas emociones juntas para los ex alumnos del Cardenal Newman, el tradicional colegio de San Isidro. Ayer, el triunfo de Los Pumas contra los barbarians franceses. Y el domingo que viene, decidir -en el caso de los que viven en la Capital Federal- a cuál de los dos hijos pródigos de la institución apoyar: a Mauricio Macri -a través del voto a Gabriela Michetti- o a Alfonso Prat Gay, del Acuerdo Cívico. Ambos cursaron allí sus estudios, con seis años de diferencia.

Crítica, 20/06/09: Pobre patria suya 2

El gorilismo era un mal recuerdo de la política argentina: Menem –gracias a sus alianzas con Alsogaray, sus amores con el almirante Rojas y, sobre todo, su política económica– lo había hecho innecesario y destruido –entre tantas otras cosas. El kirchnerismo –y es una pena que ése sea su mérito– lo resucitó, y el gorilismo es pasión tan bruta, tan poco inteligente, que sirve para rever y reevaluar los actos que condena.

Clarín, 20/06/09: Radiografía de la mucamodependencia

Que la clase media no puede vivir sin mucama no es una novedad. ¡Ya lo sabíamos! Pero ahora lo avalan las encuestas. Y entonces el tema parece tomar otro vigor, otra importancia. Porque se puede prescindir de ir al cine, a la peluquería, de comprarse un vestido nuevo, pero de la persona que se encarga de ayudarnos a hacer más liviano el día a día…¡eso sí que no!

4 – La espiritualidad light

June 19th, 2009 by Clasemedio
Gurú oriental

Gurú oriental

Hay quienes, parados sobre estereotipos obsoletos, asumen que la clase media argentina es profundamente católica. Desde hace décadas esto no es así. La vida espiritual del clasemedio es a la vez profundamente diversa y escasamente profunda.

El clasemedio no se siente atraído por expresiones religiosas ortodoxas como el Opus Dei. En primer lugar, porque no podría mantener el nivel de donaciones requerido y a la vez seguir pagando la cuota de la tarjeta de crédito. En segundo lugar, porque el Opus requiere una dedicación excluyente, no admite disensos en su interior y (lo más importante) adopta complejas posiciones teológicas. Si al clasemedio le gustan las cosas simples, no puede gustarle el Opus. El catolicismo ortodoxo en Argentina está reservado a la oligarquía.

En vez de eso, es posible que bautice a sus hijos en la Iglesia católica, pero que no practique salvo una vez al año a lo sumo (Navidad o Pascua son las fechas corrientes). Este catolicismo nominal frecuentemente es aderezado con elementos de religiones orientales, sobre todo el Budismo, el Taoismo y el Confucianismo, en la medida que no interfieran con sus creencias superiores. Por eso al clasemedio nunca interesará el Hinduismo: la noción de que las vacas son sagradas le impediría alcanzar sus anhelos ganaderos. En general tampoco se remitirá a las fuentes originarias de las religiones orientales, porque en toda librería puede conseguir libros de prestigiosos gurúes occidentales u occidentalizados que expliquen sus conceptos básicos (y más agradables al paladar clasemedio) sin el esfuerzo que implica entender un oscuro texto religioso asiático.

Gurú Occidental

Gurú Occidental

En general, el clasemedio no necesita de la asistencia celestial. Tiene la mayor parte de sus necesidades materiales resueltas, y no le parece prudente llamar al celular de Dios por motivos frívolos. Fundamentalmente, el clasemedio acude a la ayuda divina por cuestiones de salud: si necesita trabajo, el clasemedio es pragmático y entiende que subir currículums a sitios web de búsquedas laborales es mucho más efectivo que pasar días haciendo cola para tocar una imagen de San Cayetano.

Otro punto a favor de las religiones orientales es que abren la puerta a un enorme abanico de actividades relacionadas con el bienestar personal: Yoga, Reiki, Shiatsu, Chi Kung, Tai Chi Chuan, Acupuntura, y hasta Kung Fu. Cualquiera de estas actividades es más divertida que ayunar, marchar en procesiones y leer salmos.

Pese a la resistencia que la clase media ofrece a la religión centralizada, no podemos por eso asumir que el ateísmo sea una opción mayoritaria. Contra lo que podría parecer, el ateísmo es un sistema que requiere de una fuerte convicción, lo que no abunda entre los clasemedios. La práctica sincrética, en cambio, mantiene los beneficios del catolicismo (sobre todo, la posibilidad de hacer fiestas de bautismo y primera comunión) con la ausencia de responsabilidades.

(Nota: si bien no toda la clase media es católica de nacimiento, estamos hablando de la clase media argentina. Sabido es por todos que la clase media de origen judío, musulmán o de otras religiones es algo menos argentina que el resto. Sepan disculpar.)

3 – El Campo

June 18th, 2009 by Clasemedio
Un hombre de campo

Un hombre de campo

En la mitología fundacional de nuestro país, el campo ocupa un lugar privilegiado (en más de un sentido). Es un espacio vasto, inabarcable, total. Es el escenario de nuestras guerras civiles del siglo XIX (y de nuestras desaveniencias democráticas a principios del XXI). Es el marco de la épica gauchesca de Martín Fierro y Don Segundo Sombra. Es también la fuente de riqueza de la aristocracia terrateniente vernácula, y ahí radica su atractivo mayor.

No da lo mismo hacer fortuna con una fábrica de clavos que engordar vacas (o, más recientemente, porotos de soja). La industria es sucia, implica lidiar con obreros, y generalmente requiere de viajes al conurbano. El campo, en cambio, trae a nuestra mente imágenes de verde, de aire puro, de libertad (y no de bosta, agrotóxicos y peones viviendo en condiciones de indigencia).

Para el clasemedio urbano, el campo es más que una actividad económica: es algo que toca sus fibras más íntimas. Por eso se explica que haya un barrio porteño que se llama Agronomía (y no Veterinaria, ya que estamos). Todo clasemedio lleva en su interior un productor agropecuario en potencia. Según su capacidad económica buscará eventualmente adquirir doscientas hectáreas en Trenque Lauquen, una mini-chacra en Luján, una casaquinta y un par perros en Pilar, o en el peor de los casos un helecho para el balcón.

Tan grande es la identificación del clasemedio con sus aspiraciones de ruralidad que lo llevará a asociar ese ámbito con sus momentos más preciados. Son comunes frases del estilo “Yo en vez de una gran fiesta de casamiento hubiera ido con los íntimos a comer un corderito al asador en el campo”, o “Conocí un pueblito re-tranquilo en la provincia, me encantaría mudarme para que mis chicos crezcan ahí, en un ambiente sano y seguro”, y sobre todo “Yo cuando me jubile me voy a vivir al campo”.  Todo esto, claro está, sin pensar que a lo mejor los íntimos no quieren hacer 300 km de ida y vuelta para comer un cordero, que en ese pueblito bucólico son endémicas la promiscuidad, el incesto y la zoofilia (por no mencionar que el libro más nuevo de la biblioteca popular de la localidad se imprimió en 1986, y que el cine más cercano está a media provincia de distancia), y que cuando el futuro jubilado se caiga en el medio del campo sin señal de celular y se fracture la cadera nadie va a estar para ayudarlo. No importa: el campo no es práctico, pero tiene un romanticismo incomprensible para quienes no lo comparten.

El año pasado, la ciudad de Buenos Aires vio una manifestación particular de esta creencia clasemediera cuando miles de clasemedios salieron a las calles batiendo cacerolas en favor de las cámaras empresarias del agro. No menor es el hecho de que estas mismas cámaras fueran responsables del desabastecimiento de alimentos que sufrió por esa misma época la clase media urbana, cuando encontrar un bife angosto en una carnicería era más difícil que hacer llover en la Puna de Atacama. Pese al estupor que causó este evento en incontables sociólogos, a nadie debería resultarle una sorpresa: es simplemente una manifestación más del vínculo indestructible que existe entre el corazón clasemedio y la profundidad de la Pampa Húmeda.

2 – Los Títulos Universitarios

June 17th, 2009 by Clasemedio
Ingeniero

Ingeniero

- No permito que se mofe del doctor.

-No me mofo – contestó brevemente Taboada – pero quisiera preguntarle algo, si no lo toma a mal: ¿doctor en qué?

Adolfo Bioy Casares, El sueño de los Héroes

La clase media es la única atravesada por una permanente crisis existencial. Un obrero no tiene ese problema: el imperativo de los sectores populares es la supervivencia. Para un oligarca o gran burgués (un clasemedio actual lo llamaría “empresario exitoso”) la vida también es bastante sencilla, pudiendo alternar actividades como explotar a los trabajadores, juntarla con pala, gastarla de a carradas, buscar cargos políticos (hoy se estila trabajar así, sin intermediarios) y realizar actividades filantrópicas de vez en cuando.

Ensadwichada entre esas dos realidades dicotómicas la clase media pugna por encontrar sentido a su propia existencia. Lo más parecido que encontró por el momento es la obtención de títulos universitarios.

Para un clasemedio urbano típico, el título universitario es casi como un pequeño título de nobleza. El prestigio que en Europa correspondería a, digamos, un vizconde, un baronete o un hidalgo (pero no un hidalgo solariego, tampoco la pavada) en nuestro país es para los doctores, licenciados e ingenieros.

Doctora

Doctora

Uno de los elementos fundantes del amor de la clase media por los títulos universitarios es la idea de que la educación sólo es fruto del esfuerzo personal, con lo que el tener un título demuestra la valía de una persona basada en el trabajo. Difícilmente un clasemedio entienda que para acceder a la educación universitaria, aún a la pública y gratuita, es necesaria una educación secundaria completa y copiosas cantidades de tiempo libre a los veintitantos años, lo que desgraciadamente no siempre está al alcance de la clase trabajadora.

De la misma manera que el Ancien Régime europeo reservó privilegios para la nobleza (grande y pequeña, con y sin tierras), los profesionales argentinos no cesan de reservarse áreas de acción económica a través de sus consejos profesionales, algunos con más éxito que otros (por más original que pudiera ser la idea de exigir firma habilitante de un Licenciado en Letras para publicar un libro, no parece que vaya a prosperar en el futuro cercano).

Licenciado

Licenciado

En los últimos años también se observa una tendencia de la clase media a buscar el monopolio de la representación pública, sea propioniendo la aplicación del voto calificado o la más morigerada idea de limitar el acceso a cargos electivos a personas con títulos de grado. Poco parece importarles a los clasemedios que las mayores iniquidades de distintos gobiernos hayan sido perpetradas en su mayoría por abogados de universidades nacionales y economistas doctorados en Chicago.

Finalmente, hay que recordar que el anhelo del clasemedio no es la educación universitaria, sino simplemente el título. Eso lleva a dos fenómenos: la proliferación de universidades privadas ofreciendo carreras cortas y la creciente práctica de la usurpación de títulos (aunque como demuestra la cita de Bioy Casares, la práctica tiene orígenes ancestrales). A propósito de esta última práctica existe un pacto de silencio tácito entre la clase media argentina: nunca se le preguntará a un par sobre un título de dudosa procedencia. Ahora bien, en caso de ser descubierto por un tercero (algo cada vez más frecuente para los clasemedios en la esfera pública), el usurpador será sometido a un escarnio mayor que el que le depararía al peor de los criminales: el farsante es un traidor a la clase media, y será considerado un paria de por vida.

Para quienes no quieran exponerse a tamaño castigo, existe una manera mucho más segura de ser tratado como un profesional sin serlo. Basta con vestirse de traje un día de lluvia y merodear la zona de Tribunales. No pasarán cinco minutos antes de que un vendedor ambulante lo llame Doctor, así tan solo sea para ofrecerle al clasemedio un paraguas chino de mala calidad.

1 – Las cosas simples

June 16th, 2009 by Clasemedio
Un hombre simple

Un hombre simple

La gente de clase media no está ocupada – ES ocupada. El mundo que habitan sus miembros es una gran vorágine. Por eso no pueden complicarse la vida entendiendo cosas complejas: para el clasemedio no hay mayor valor que la simplicidad. Esto lo entienden los escritores, los cineastas, los políticos, y los especialistas en marketing. Es Simple, es Claro.

El primer punto en que esto es visible es en los consumos culturales: para el clasemedio mejor que leer a algún escritor argentino ignoto es leer a García Márquez, mejor que García Márquez es Paulo Coelho, mejor que Coelho es Dan Brown, y mejor que leer a Dan Brown es ver una película basada en una novela de Dan Brown, preferentemente doblada al español. Así se soluciona en un par de horas el problema de no entender de qué tratan las charlas literarias de sus amigos.

Políticamente la preferencia por la simplicidad es clara. Para conseguir el voto de una persona de clase media, la mejor apuesta es usar alguna frase del estilo “Menos discusión y más gestión”, o “Cambiar todo lo que nos hace mal por todo lo que nos hace bien”. Estas, sobre todo la segunda, son frases estimulantes, positivas y más sencillas que las reglas del Ta-Te-Ti. ¿Quién podría estar en contra de “todo lo que nos hace bien”? Otra opción para atraer votos clasemedios es mencionar áreas de gobierno sin decir qué hacer con ellas. “Salud”, “Educación”, y sobre todo “Seguridad” son perfectos eslóganes de campaña. Tal vez lo ideal para muchos sería explicar QUÉ hacer respecto de esos temas, pero al clasemedio común no le interesa. Al fin y al cabo, el afiche es chico y el clasemedio está apurado yendo a hacer algo importante. Como llegar a casa para ver una película basada en una novela de Dan Brown, doblada al español de ser posible.

Otro Hombre Simple

Otro hombre simple

Al elegir un juguete tecnológico, el clasemedio buscará aquellas funciones que le simplifiquen la vida. Al comprar una laptop, por ejemplo, lo importante será que ésta tenga una cámara web incorporada, no un procesador potente o mucha memoria RAM, pese a que agregar una cámara externa es sumamente barato y sencillo (y más fácil de reemplazar cuando la cámara inexorablemente cese de funcionar días después del vencimiento de la garantía). El clasemedio intuye que una cámara externa es buscarse un problema, por lo que la evita.

Otra inclinación frecuente a la hora de comprar tecnología es buscar “números patrón”: todo dispositivo electrónico DEBE tener algún número que le sirva al clasemedio para determinar instantáneamente qué es lo que debe comprar. Los megapíxeles de las cámaras digitales son un buen ejemplo. Más siempre es mejor, aún cuando el clasemedio jamás piense ampliar sus fotos a tamaños superiores a 10 x 15 cm (para lo que le sobrarían 3 MP). En la medida de lo posible cada categoría de juguetes deberá tener un sólo número patrón: capacidad para reproductores de audio digital y pen drives, megapixels para cámaras, puntos-por-pulgada para impresoras. Los dispositivos complejos son problemáticos para el clasemedio, qué a menudo no entiende si le conviene tener más gigahertz en el procesador, gigabytes de RAM o gigabytes de disco rígido (y, en consecuencia, termina comprando la computadora que viene con cámara web).

Al clasemedio no lo compliques, que ya tiene bastantes problemas propios.