8 – Los Eufemismos
June 25th, 2009 by Clasemedio
Abanderada de los humildes que pasó a la inmortalidad en 1952
La clase media cree profundamente en el poder de las palabras. No debería sorprender a nadie: la clasemediez depende, en buena medida, del dominio sobre el lenguaje. Sin embargo, el amor fetichista del clasemedio por las palabras va más allá. El clasemedio cree que puede controlar la realidad a través de las palabras que utiliza para nombrarla, como un invocador de demonios que rastrea el nombre de su presa infernal en tomos arcanos de manera de poder controlarlo. De esta manera son comprensibles algunas decisiones de los sucesivos gobiernos porteños (solucionar el problema de la proliferación de cartoneros empadronándolos como “recicladores urbanos”, solucionar el problema de la seguridad creando una policía de tránsito con el nombre de “Guardia Urbana”, crear una nueva policía de tránsito para reemplazar a la vieja Guardia Urbana porque se había prometido desmantelar a la primera durante la campaña electoral… el GCBA es una gran usina de eufemismos urbanos).
El exponente lingüístico más claro de esta tendencia es el uso inagotable de eufemismos. El clasemedio parece pensar que usando un nombre más rebuscado es, por algún motivo, más educado que llamar a las cosas por su nombre corriente y habitual. Acá van algunos ejemplos:
- “Personas de color”, en vez de negros. Afortunadamente parece haber caído en desuso (aunque con la inmigración africana reciente podría resurgir).
- “No videntes” en vez de ciegos.
- “Personas con capacidades diferentes” en vez de discapacitados, sobre todo mentales.
- “Personas mayores” en vez de viejos.
- “Lentos” en vez de tontos
- “Acompañantes” en vez de putas
- “Humildes” en vez de los pobres
- Tal vez el uso más desopilante de un eufemismo: en un baño de la Facultad de Ciencias Sociales, un grafittero de inodoro recalcó que otro, cuyas expresiones evidentemente no compartía, era un “descendiente de meretriz”.
Lo paradójico del uso compulsivo de eufemismos es que confirman la idea que se quiere evitar: si decimos “persona mayor” en vez de viejo, es porque creemos que hay algo intrínsecamente malo en ser viejo. El viejo no rejuvenece mágicamente por ser llamado “persona mayor”, y cualquiera puede entender perfectamente a qué nos referimos con esa expresión. Sería como llamar “Personas con útero y ovarios” a las mujeres: hasta el más clasemedio se horrorizaría ante ese trato.
Otro punto a tener en cuenta es que los eufemismos pueden ser terriblemente inexactos: un pobre puede ser terriblemente soberbio, con lo que no tiene demasiado sentido llamarlo humilde. Una prostituta tranquilamente puede ejercer su oficio desde un departamento (con lo que no acompaña a nadie a ningún lado).
Todo esto no impide que la clase media siga insistiendo con el uso de eufemismos al referirse a todo aquello que le resulta negativo. Y tal vez allí está el nudo del problema: al que le resulta negativo es al usuario del eufemismo, no a quien hace referencia. Para el clasemedio, decirle humilde al pobre es como ponerse guantes de latex antes de destapar un inodoro.












