16 – Sobreestimar conocimiento de lenguas extranjeras

July 20th, 2009 by Clasemedio
"What pass?"

"What pass?"

Durante décadas, para ser clasemedio hacía falta saber exclusivamente castellano. Hablar otra lengua podía ser desde una muestra de vulgaridad (italiano, guaraní), distinción (francés) o una pertenencia -o pretensión de ella- a una colectividad noreuropea (alemán o inglés). En todos los casos, y por distintos motivos, el hablante de una lengua extranjera era menos clasemedio. Desde fines de siglo XX, en cambio, es una marca de distinción clasemedia el ser políglota. O, mejor dicho, es una marca de vergüenza no serlo. Todo clasemedio que se precie de serlo deberá ser, por lo menos, bilingüe. O, en su defecto, poder mentir para ocultar esa deficiencia. Y a este último recurso acude la vasta mayoría de los clasemedios.

Es que aprender un segundo idioma tiene requisitos muy particulares:

  • Mucho tiempo. Un idioma no se aprende en unos meses.
  • Conocimiento de un primer idioma. Es un grave error pensar que alguien con escaso dominio de la lengua materna puede aprender un segundo idioma. En el mejor de los casos, puede darse a entender o traducir palabras sueltas, pero es impensable que quien no domina un idioma pueda realmente adoptar otro.
  • Esfuerzo. Aprender un nuevo idoma es, para un adulto, una experiencia humillante. Requiere admitir la ignorancia y practicar formas de comunicación que avergonzarían a un infante por su tosquedad.

Para el clasemedio, todo esto es intolerable. Aprender un idioma no es simple. Sin más opciones, el clasemedio generlamente opta por fingir el dominio de una lengua extranjera. Entiéndase por “fingir el dominio” la siguiente definición: dominar los rudimentos de un idioma de manera de poder entender más o menos el contenido de un diario y la capacidad de alcanzar un diálogo oral medianamente intelegible con un hablante nativo de ese idioma.

¿Pero qué idioma? Depende del clasemedio y su contexto, pero existe un escalafón lingüístico. En la base de la pirámide se encuentran el italiano y el portugués. No tiene demasiado sentido para un clasemedio esforzarse en aparentar conocimiento de estos idiomas: todo clasemedio nace aparentando comprenderlos. En caso de que sea necesario comunicarse con un hablante de estos idiomas, puede confiar en que podrá darse a entender con algo de esfuerzo, paciencia y buena voluntad (siempre de su interlocutor, claro está). Por encima de estos idiomas está el inglés. Por practicidad, demanda en el mercado laboral, y abundancia de institutos y materiales, es un idioma ideal para clasemedios. El problema es para los Clasemedios Importantes, que están convencidos que “todo el mundo sabe inglés hoy en día”. Eso nulifica su ventaja comparativa, obligándolo a ampliar sus horizontes. En general, terminan volcándose hacia el francés y el alemán. Los idiomas asiáticos tienen grandes puntos a favor, como el surgimiento de potencias económicas (antes Japón, hoy China o India) y el hecho de que poca gente los habla, facilitando el engaño. Su adopción por parte de la clase media está limitada por las pocas oportunidades que brindan para aparentar conocimiento y la complejidad de aprendizaje para hispanoparlantes. Otros grandes idiomas (como ruso, árabe, persa, swahili o turco) son generalmente ignorados por la clase media por ser considerados de escaso valor económico y social. Algo similar sucede con las lenguas clásicas, aunque aún retienen cierto valor en algunos círculos (sobre todo jurídicos y teológicos).

Los mecanismos usados por los clasemedios para engañar a los demás con su falso conocimiento lingüístico son diversos. Los más básicos incluyen las citas inócuas, el uso indiscriminado de extranjerismos (sobre todo anglicismos) y la sobrepronunciación de términos foráneos. Pero el Clasemedio Importante no se limitará a eso. Para el Clasemedio Importante están reservados los exámenes de academias internacionales. Hay pocas distinciones mayores para un Clasemedio Importante que haber pasado un examen de Cambridge, L’Alliance, la Dante Alighieri o el Goethe-Institut. No sólo le da derecho a considerarse un maestro de su idioma (aunque muchos políglotas diplomados jamás lean una novela, escriban un ensayo o vean una película completa sin subtítulos en su idioma adoptado) sino que le da un hermoso título para colgar en la pared y citar en el currículum. ¡Pura ganancia!

15 – Las plazas enrejadas

July 13th, 2009 by Clasemedio
Empresa enrejadora de espacios públicos

Empresa enrejadora de espacios públicos

Las plazas enrejadas son el fetiche urbanístico más insólito que nos deja esta década. Surgen a raíz del axioma “más rejas es más seguridad, siempre y en toda situación y circunstancia”. Y a la clase media le encanta la seguridad.

El tema con las rejas como medida de seguridad debería ser evidente a cualquiera que se siente a pensar durante cinco minutos: son una solución en búsqueda de un problema. ¿Qué soluciona enrejar una plaza? ¿Evitan que ingresen ladrones? ¿Previenen el vandalismo? En realidad, si esos fueran los problemas, hay mejores maneras de solucionarlos que una estructura de hierro. Miles de víctimas de hurto y raterismo pueden dar fé de que una reja de dos metros es fácilmente franqueable por cualquier delincuente decidido a hacerlo. En otras palabras, las rejas previenen ilícitos ocurridos en plazas y parques durante la noche evitando que entren… ¡las víctimas! “Prevenir el delito” de esta manera es tan lógico como aniquilar sistemáticamente los yaguaretés misioneros para prevenir su cacería indiscriminada. En el mejor de los casos, se protege al clasemedio de sí mismo.

¿Y durante el día? Mientras el sol brilla, las rejas logran poco más que afear el paisaje urbano. Podría decirse que la reja de la plaza evoca para el clasemedio la seguridad de su propia casa enrejada, o que son un símbolo del imperio del Estado sobre el espacio urbano innegociable, pero la verdad es que existen mecanismos de comunicación más baratos y efectivos. Durante el día, las rejas son simplemente un estorbo visual.

¿Puede ser verdad que las rejas, que demandan una inversión considerable, no tengan ningún efecto real? Por supuesto que no. Las rejas en realidad tienen como finalidad reforzar la asepsia social en el espacio urbano: en plazas enrejadas no pueden dormir los indigentes, evitando al clasemedio el espectáculo desagradable de ver la pobreza de cerca (y sin estar mediada por la cámara de un periodista cool explorando la miseria humana).

14 – Asepsia

July 8th, 2009 by Clasemedio
musculo

Superhéroe aséptico

La noche brilla en la disco,
bailando te doy un mordisco,
pero hay algo que me hace el bocho:
¡Tengo al lado bailando a un morocho!

Yo nunca hago diferencias,
pero el morocho me molesta.
Un morocho no es extraño,
si en la disco es el que limpia el baño.

Micky Vainilla

Asepsia es más que limpieza. Algo puede ser limpio sin ser aséptico. La asepsia es la total ausencia de contaminación de factores externos. Y a los clasemedios les encanta la asepsia.

En primer lugar, la asepsia en sentido estricto. Al clasemedio no le gusta estar expuesto a los gérmenes. El clasemedio se lava las manos tantas veces al día como la televisión se lo indique y aprende a estornudar hacia la cara interna del codo (un lujo que no pueden darse los usuarios de transporte público en horas pico). Tampoco comparte vasos, pero curiosamente sí bombillas al tomar mate (por lo menos mientras no hay pandemias declaradas por la OMS). Toma yogures que le prometen barreras invisibles para evitar infecciones, limpia pisos con desinfectantes que prometen matar el 99,99999999% de los virus y bacterias, y de ser necesario compra barbijos para evitar compartir el aire que respira con sus semejantes.

Pero la asepsia para el clasemedio va más allá de los gérmenes: el clasemedio busca en cada momento de su vida un ambiente estéril, puro, impoluto. La clase media valora, por ejemplo, la asepsia político-ideológica. Al clasemedio le molesta mucho que le mezclen ideología en la sopa, en la información, en el entretenimiento. Buscará que las noticias que consume sean “imparciales”, que los educadores le brinden “conocimiento objetivo” y no “bajada de línea” y que los políticos se olviden de las ideologías para buscar “soluciones de sentido común”. Por supuesto, a la hora de escuchar música elige artistas que hacen “pop, pop para divertirse”, como Micky Vainilla.

También encontramos en el clasemedio una fuerte búsqueda de asepsia social: la ausencia de personas extrañas o diferentes. Para el clasemedio esto no significa discriminar: no se opone a la existencia del diferente, sólo a su presencia en el mismo ambiente. Esto se extiende hasta en los ámbitos más propicios para la interacción entre personas diversas. Por ejemplo, existen casos documentados de hinchas de clubes de fútbol chicos que no van a alentar a su equipo cuando este hace una buena campaña porque “la cancha se llenó de negros”. En general, estas mismas personas aclaran que “hincha en serio es el que va a ver perder a su equipo, cuando ganamos cualquiera viene”. De esa manera, su búsqueda de un ambiente aséptico no sólo no es mala, sino que toma un cariz casi heróico.

Es por esta búsqueda de asepsia social que el clasemedio importante construye ámbitos de pertenencia higiénicos: cambia la ciudad por el country, la educación pública por las escuelas y universidades privadas, los comercios locales por el shopping. En estos espacios estériles el clasemedio se aísla con sus similares, evitando aunque sea por un rato la necesidad de ver lo que le pasa a los demás. Porque, en última instancia, lo que busca el clasemedio a través de la asepsia no es proteger su salud, sino evitar el contacto, el riesgo, y el sufrimiento (aún el ajeno).

13 – Las reproducciones de pinturas famosas

July 6th, 2009 by Clasemedio
Pintor de láminas

Pintor de láminas decorativas

Llega un momento en la vida de todo clasemedio en que éste se encuentra por primera vez en su vida con una pared desnuda. No necesariamente una GRAN pared – puede ser algo tan insignificante como un pasillo o un descanso de escalera. El clasemedio decide que es un lugar excelente para una obra de arte. Y como no entiende demasiado del tema (“Historia del arte” es, para el clasemedio, una manera elegante de decir “más aburrido que la mierda”) va a lo seguro: una reproducción de un cuadro icónico de un pintor ultraconocido, normalmente adquirida en bazares o supermercados. De esa manera le comunica al mundo que no es un total ignorante, y que conoce por lo menos un cuadro de un pintor famoso.

¿Qué pintores son los preferidos de los clasemedios? Tienen que reunir las siguientes características:

  • No ser anteriores al impresionismo. Es raro ver láminas de pinturas anteriores al siglo XIX, sobre todo porque las pinturas de los viejos maestros son o demasiado  trilladas (hasta para un clasemedio es kitsch tener una Gioconda o un nacimiento de Venus) o absolutamente desconocidas. Además, abundan en motivos religiosos o mitológicos que el clasemedio no comparte ni comprende.
  • Ser un nombre más o menos conocido. Un clasemedio no compra láminas de pintores que no conoce (y generalmente conoce pocos).
  • Haber creado obras lo suficientemente inofensivas para que a un clasemedio no le resulte extraño incorporarlas a la decoración de sus ambientes. En general, los mejores géneros tienden a ser paisajes y naturalezas muertas, pero existen también muchos casos de retratos que pueden ser considerados decorativos.

Si bien la oferta de láminas es bastante amplia, al clasemedio le interesan pocos artistas. Siendo más específicos, el Top 3 de los pintores de láminas para clasemedio parece ser:

  • Rivera: siempre motivos simples con callas y trabajadores “presentables”. Nunca una reprodución a escala de “El Hombre en la Encrucijada”.
  • Van Gogh: Girasoles, o bien alguna de sus últimas creaciones con los cipreses que veía desde su ventana del manicomio de Saint-Rémy (pero sólo porque son paisajes bonitos con árboles)
  • Klimt: “El Beso”, casi exclusivamente. Es la manera más higiénica de incorporar algún grado de erotismo a una pared clasemedia.

El problema de estos tres artistas es que pueden saturar hasta al más clasemedio. Para mostrar cierto grado de educación artística sin caer en grandes excentricidades, podemos pasar a la “lista B” de pintores:

  • Mondrian: Tal vez el pintor abstracto más fácil de vender. Los cuadrados de colores son higiénicos y simpáticos (pero mucho más comprensibles que el cuadrado negro de Kazemir Malevich o los campos de color de Barnett Newman)
  • Liechtenstein: La estética comic de este artista pop puede combinar con la decoración de algunos ambientes modernos mucho mejor otros pintores más tradicionales.
  • Pollock: Lo interesante de Pollock es que no necesariamente hace falta recurrir a la lámina. Muchos talleres de marcos venden cuadros originales “estilo Pollock” de artistas ignotos, porque el Action Painting no consiste en otra cosa que pintura derramada sobre un lienzo. Más caro, pero mucho más auténtico que una reproducción masiva.
  • Gaugin: Sus pinturas de mujeres de Tahití permiten al clasemedio transportarse a otro tiempo y otro lugar, sintiéndose un viajero europeo del Siglo XIX que descubre nuevos pueblos a los que sojuzgar.
  • Monet: Entre sus obras encontramos muchos paisajes realizados a plein-air, ideales para decorar un ambiente clasemedio.

Dicho todo esto, ¿qué láminas debería comprar alguien para causar una buena impresión a un clasemedio que visite su casa? Lo más seguro es conseguir una reproducción de una obra no tan conocida de algún pintor de la tríada de artistas más conocidos. El poder reconocer el estilo de un pintor hará sentir inteligente al clasemedio, pero el no identificar la obra le hará pensar que tenemos una elevada sensibilidad artística. Recomendaciones: el “Hombre Controlando el Universo” de Rivera, “Danaë” de Klimt, o “El Sembrador” de Van Gogh.

Clase-Medios Dominicales #3

July 5th, 2009 by Clasemedio

Fin de semana del 4 y 5 de julio de 2009. Tres noticias sobre miedos irracionales de la clase media:

Crítica, 05/07/09: Videovigilancia urbana, el gran negocio de la invasión a la privacidad Tema clasemedio: Miedo, Tecnología, Seguridad

La discusión es tan filosófica como global. Podría comenzar con Michel Foucault y su tesis sobre la mirada omnipresente del panóptico y las sociedades disciplinadas y controladas y terminar con esta declaración de Capelo: “En la cuadra de mi oficina hay una cámara y también ahí hay un hotel alojamiento. A muchos no les debe gustar que haya una filmadora justo ahí. Allí hay un debate muy interesante. En algunos casos se filma pero no se graba. Pero yo creo que la seguridad está en la grabación”.

La Nación, 05/07/09: Prohíben a los menores de 18 entrar a shoppings Tema clasemedio: Miedo, Asepsia

Los menores de 18 años que este fin de semana quieran visitar el shopping Unicenter, en Martínez, partido de San Isidro, deberán abstenerse. Es que hasta el jueves próximo tienen prohibido el ingreso en ese centro comercial por decisión de la municipalidad, que adoptó fuertes restricciones para evitar aglomeraciones en lugares cerrados que puedan ser caldo de cultivo del virus de la gripe A.

La Nación, 05/07/09: Piden intensificar la higiene laboral Tema clasemedio: Miedo, Asepsia

“Hasta ahora había una consideración social de que era un buen empleado el que iba a trabajar con algún síntoma de gripe, pero hay que tener extremo cuidado porque con este virus cada enfermo es una máquina de contagiar y cada estornudo es una bomba de virus que explota”, explicó el funcionario.

12 – El Salamín Picado Fino

July 2nd, 2009 by Clasemedio
Notorio especimen de salame picado fino

Notorio especímen de salame picado fino

El salame, como la mayoría de los fiambres y embutidos curados, nació como forma de preservar proteínas durante los crudos inviernos europeos, cuando la mayor parte de la hacienda ya había sido pasada a cuchillo. Hoy, en cambio, el salame es un pequeño lujo, omnipresente en las picadas de amigos, como comida principal o como previa a un asado (tema meritorio para una o más entradas futuras en este blog, ya que estamos).

El salame tradicional incluye entre sus ingredientes grasa porcina o bovina cortada en pequeños dados. Su inclusión, obviamente, responde a la necesidad de incluir calorías y proteínas animales en la dieta de los campesinos italianos de la manera más eficiente posible – la inanición era una causa de muerte mucho más común que el colesterol hasta el Siglo XX, por lo menos en Europa.

A partir del ascenso social de los hijos de inmigrantes italianos en Argenina y Uruguay, el salamín adquirió la connotación mencionada de “comida de amigos” (no así el salame propiamente dicho, el que se fetea para rellenar sandwiches). Nadie en su sano juicio se toma el trabajo de pelar y cortar un salamín para comerlo solo. El salamín, como el asado o el mate, es una comida social (hay pocas cosas más tristes que comer asado o salame en soledad, el mate es marginalmente aceptable).

El problema para el clasemedio es que el salamín napolitano tradicional, picado grueso, tiene los mencionados cubos de grasa sumamente visibles. Eso es intolerable para el clasemedio, a quién la grasa le resulta a la vez vulgar y poco sana. Casi se puede decir que al clasemedio la grasa le recuerda a la vez el origen popular del embutido y su propia finitud. A la vez, la separación clara entre la carne y la grasa le resulta chocante. La grasa da una nota discordante, casi subversiva, diferenciándose demasiado de su entorno.

En respuesta a esta amenaza gastronómico-semiótica, la clase media argentina se vuelca al consumo de salame tipo “de Milán”, picado fino. Lo normal es que el clasemedio lo considere una alternativa más sana, menos grasosa, más homogénea. Por supuesto, todas estas cualidades (salvo la homogeneidad) son puramente obra de su imaginación: el salame picado fino en realidad tiene más grasa, y carne de peor calidad, que el picado grueso. El hecho de picar de manera más fina la materia prima lo único que permite es disimular la deficiencia de los ingredientes que lo componen y suavizar el gusto de la carne salada y curada. Pero eso alcanza para tranquilizar al clasemedio inseguro: el salamín picado fino es visual y gustativamente inofensivo.

11 – La Clase Media

July 1st, 2009 by Clasemedio

La Clase Media es, en sí misma, una idea profundamente clasemedia. Decenas de sociólogos han intentado definir a la clase media con mejores o peores resultados. Pero para un etnógrafo definir la clase media sería imposible: casi todos los argentinos creen pertenecer a la clase media.

¿Cuál es el motivo de esto? Por un lado, a la gran burguesía (perdón, “empresarios exitosos”) le da cierto pudor asumirse como ajenos a la clase media. De hecho, reconocerse como factores de poder les impediría la cómoda posibilidad de victimizarse, con lo que tendrían una pérdida neta (y nadie se hace un empresario exitoso perdiendo). Por otra parte, el consumo cultural de los “empresarios exitosos” no es demasiado diferente del de los clasemedios propiamente dichos: a diferencia de la oligarquía terrateniente argentina de la Belle Epoque, en general no poseén ningún deseo de distinguirse por sus dotes culturales, artísticas o literarias. Ni siquiera, ante la ausencia de talento propio, poseen alguna inclinación hacia el mecenazgo. La burguesía argentina es, en sentido estricto, un grupo de clasemedios económicamente exitosos.

En el otro extremo, tampoco existen demasiados pobres asumidos. Cualquiera que tiene trabajo y vivienda tiende a considerarse parte de la clase media (incluso han llegado al autor anécdotas sobre habitantes de viviendas precarias en barrios de emergencia con miedo de algún día caer en la pobreza). La ilusión, por supuesto, es no ser menos que los demás: el pobre es el vecino, no uno. El límite inferior de la clase media, entonces, siempre es uno mismo (aunque el resto del mundo puede y de hecho suele no compartir esa autoidentificación).

Siguiendo estos criterios, es más fácil buscar qué grupos no se identifican con la clase media que aquellos que si lo hacen. Hasta ahora, sólo se conocen dos grupos, con una notoria superposición entre sí:

  • En primer lugar, los intelectuales: aquellos que se dedican a la producción de conocimiento (o que creen que se dedican a eso, o que quisieran dedicarse a eso, o que quisieran creer que se dedican a eso) se consideran ajenos a la clase media. Tampoco se consideran parte de ninguna clase social, si se les pregunta. La intelectualidad es un punto arquimédico desde el cual se puede despreciar la mediocridad clasemedia, pero también la decadencia aristocrática y la vulgaridad popular (valga la redundancia). Para el resto del universo, un intelectual es culturalmente clasemedio, económicamente indigente, y psicológicamente alienado.
  • En segundo lugar, los trotskistas: los militantes del trotskismo (en sus diferentes siglas y sabores) se consideran parte de la clase trabajadora, aunque vivan en Palermo y tengan un título universitario (en general, son psicólogos o sociólogos). Es más, algunos hasta se someterán a programas de proletarización organizados por sus agrupaciones políticas de pertenencia, logrando el loable fin de que un profesional que al país le costó una fortuna educar en una universidad pública y gratuita les quite puestos de trabajo no calificados a los más pobres.

¿Existe entonces alguna guía para definir el alcance de la clase media? Bueno, de eso se trata este blog: de encontrar los clichés, tics, lugares comunes, consumos y otros elementos estéticos y psicológicos que permiten marcar los límites de la clase media… sin por eso caer en complejos límites impuestos por la rigurosidad sociológica, porque a los clasemedios nos gustan las cosas simples.

10 – Los Tés Saborizados

June 29th, 2009 by Clasemedio

SANTOS: ¿Earl Grey, tiene?
CAMARERA: No, no tenemos.
SANTOS: ¿Lapsang Souchong o algún otro chino?
CAMARERA: No, tenemos té común, tilo, boldo, manzanilla…
SANTOS: Un café entonces.

Los Simuladores
, Primera Temporada, Capítulo 7

Connoisseur de Té de Coca

Connoisseur de Té de Coca

Para el clasemedio, el té está indisolublemente ligado a la idea del relax. Nadie tiene muy claro si el origen de esta asociación está ligado a los origenes orientales de esta planta, a que al día de hoy el té aún debe prepararse como una infusión tradicional (a diferencia del café, que está disponible en versión instantánea) o al más pedestre slogan de La Virginia. La cuestión es que la sóla idea de una taza de té relaja al clasemedio.

El consumo clasemedio de té difiere del tradicional té oligarca de herencia inglesa. El clasemedio no toma la infusión que George Mikes describe como “una especie de tisana incolora e insípida” via adición de leche. El bebedor de té de clase media busca un consumo levemente más exótico, pero sin necesidad de aprender sobre los distintos modos orientales de curar o fermentar la hoja de té, ni la práctica occidental del blending para combinar y mejorar aromas y sabores.

La solución: los tés saborizados con hierbas y frutas. Al clasemedio le resulta mucho más sencillo asociar tés con nombres de cosas que ya conoce (manzanilla, durazno, “frutos rojos”, “hierbas naturales”) que pensar en variedades con nombres como Darjeeling, Oolong, Earl Gray, Lapsang Souchong. Sabe que el té de tilo calma los nervios (si es que puede ignorar su gusto vomitivo, claro está) pero no la diferencia entre un blend inglés de desayuno y uno de tarde.

En la última década, el consumo clasemedio ha incorporado algunos tés de origen oriental. El más representativo es el té verde, al que se le atribuyen cualidades curativas de toda índole (¡Ayuda a adelgazar! ¡Reduce el estrés! ¡Es un reemplazo natural para la quimioterapia! ¡Es un efectivo antirretroviral en saquitos!). El problema es que en asia existen decenas de variedades y formas de preparación de tés verdes, que difieren mucho entre sí (pese a ser todos producto de la misma planta que el té negro comunmente consumido en Occidente). Al clasemedio no hacen más que confundirlo las discusiones sobre los méritos de los sistemas chinos contra los japoneses, o dentro de estos últimos las diferencias sutiles entre Sencha y Genmaicha: le basta con saber que hace bien, viene de oriente, y está medianamente de moda (hasta que a alguien se le ocurra vender otra variedad).

(La escritura de este post demandó aproximadamente dos litros de té negro tradicional, marca genérica de supermercado, sin leche pero con azúcar)

Clase-Medios Dominicales #2

June 28th, 2009 by Clasemedio
Notas publicadas en diarios nacionales del fin de semana del 27 y 28 de junio de 2009.

Autos: crece fuerte el uso de navegadores satelitales

Clarín, 28/06/2009. Temas Clasemedios: Tecnología, Conocimiento en Dosis Módicas

Su utilidad excede el de las tradicionales guías de calles y avenidas de la Ciudad. Sirve, por ejemplo, para ubicar desde estaciones de servicio hasta restoranes, ordenados por tipos de comida o por distancia con respecto al punto de partida. Gustavo, el remisero, cuenta una experiencia llamativa: “El sábado pasado a la noche no sabíamos qué hacer con mi novia. Ella me dijo que buscáramos en el GPS y terminamos en un restaurant tailandés”. Gustavo dice que la comida era muy buena y que los precios no estaban tan mal, pero eso sí: no puede recomendar el restaurant porque es incapaz de decir dónde queda. “A mí me llevó el GPS, así que no registré la dirección”, se justifica.

Vivir sin aire: cómo crece la generación de chicos sin calle

Crítica, 28/06/2009. Temas Clasemedios: Miedo, Seguridad

Y es que el miedo a todo (el dengue, los pedófilos, los robos, la gripe A, las jeringas en la arena, los caramelos de extraños, los autos locos, los falsos abuelitos en los bancos de las plazas) lleva a que una cantidad creciente de chicos, movidos por las mejores intenciones de sus padres, salgan cada vez menos y –con la ayuda de internet– estén aprendiendo a pensar el infinito adentro de sus casas;

GPS advierten de zonas de riesgo

Crítica, 28/06/2009. Tema Clasemedio: Tecnología, Seguridad

En algunos aparatos aparece un triangulito rojo de alerta. En otros, una voz en castellano neutro avisa que se está por ingresar en un área de riesgo. Esas señales son inequívocas para el automovilista: le aconsejan desviarse, dar marcha atrás o cualquier maniobra que evite ese lugar considerado inseguro. Además de ofrecer mapas de ciudades y de calles, hay GPS que informan sobre las zonas peligrosas de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano, como villas, descampados y callejones oscuros.

El regreso de Doña Rosa

Página/12, 26/06/2006. Tema Clasemedio: Consenso, Fin de las Ideologías

Debemos eliminar las confrontaciones y buscar los consensos que el país necesita (entonces propone Don Pepe, un vecino de Villa Luro que odia a Doña Rosa: “Si lo único que hace falta es consenso, pongámonos todos de acuerdo en que hay que hacer la reforma agraria y se acabó el problema”).

Llegar a fin de mes y mantener el estatus, los desafíos de la clase media

Perfil, 28/06/2009. Tema Clasemedio: Inflación, Crédito

Otro aspecto que une a clasemedieros y pobres es el cambio del lugar de compra. El 60% buscó en los grandes centros comerciales las promociones y precios que los autoservicios de barrio no pueden brindarle. Nuevamente, el pago con tarjeta de crédito ayuda a mantener el estatus.

9 – La Ecología

June 26th, 2009 by Clasemedio
Reconocida Dirigente Ecologista

Reconocida Dirigente Ecologista

La clase media entiende perfectamente la necesidad de defender el medio ambiente, siempre y cuando no resulte algo demasiado molesto, trabajoso y/o caro.

En las últimas dos o tres décadas las cuestiones ambientales pasaron a formar una parte importantísima del imaginario clasemedio. Cumplen con muchas funciones: hacen sentir socialmente responsable al clasemedio, le permiten victimizarse frente a los más poderosos (aún cuando más no sea porque una torre de departamentos de 20 pisos le tapa la vista al río… de su departamento en el piso 14 de una torre) y le hacen sentir valioso. De yapa, los bebés de oso panda son mucho más mononos que los niños famélicos del norte argentino (e infinitamente más que los indigentes del conurbano bonaerense), con lo que resultan una causa mucho más estética a la cual adherir.

El problema del ecologismo clasemedio es que cuando no es meramente simbólico, es escasamente práctico. En cuanto a la energía, por ejemplo, se opondrá al desarrollo de centrales nucleares sin pensar que son mucho más limpias que las usinas térmicas (a la vez que se niega rotundamente a pagar tasas de electricidad más caras para subvencionar fuentes de energía alternativa o a reducir su consumo eléctrico para preservar recursos naturales). El clasemedio apoyará las iniciativas de reciclado a la vez que se opone a que los cartoneros revisen su basura para separarla y venderla a recicladores. El clasemedio declara que le gustaría ver limpias las cuencas del Riachuelo y el río Reconquista, pero se le ocurrirá tratar de reducir su nivel de producción de basura para evitar la contaminación del suelo y el agua de esas cuencas que los basurales generan.

En algunos casos puede ir más allá: se opondrá a megaproyectos industriales o mineros que podrían generar un daño ambiental importante, pero no por eso dejará de consumir aquellos productos que requieren de las materias primas o los productos industriales producidos por dichos emprendimientos (¿Cuántas toneladas de papel se habrán consumido para imprimir volantes y afiches con consignas como “Si a la vida, no a las papeleras”?). Se opondrá al uso de agroquímicos en la producción agropecuaria, pero jamás estaría dispuesto a pagar sus alimentos al precio que costarían si se usaran métodos de menor productividad (como la producción orgánica sin plaguicidas ni abonos sintéticos).

Finalmente, el clasemedio nunca considerará dejar de usar su auto, cuando los autos particulares son la principal fuente de gases de invernadero en el mundo. Valora demasiado la asepsia e independencia que le da su vehículo como para pensar en abandonarlo. Al fin y al cabo, su auto con inyección electrónica modelo 2006 genera muchísima menos contaminación que el Renault 12 modelo 81 que usa el albañil que le está reformando el baño para viajar diariamente de Pablo Nogués a Palermo.

El clasemedio quiere rosas, pero sin espinas y siempre y cuando demanden menos atención que un cardo.