4 – La espiritualidad light

Gurú oriental
Hay quienes, parados sobre estereotipos obsoletos, asumen que la clase media argentina es profundamente católica. Desde hace décadas esto no es así. La vida espiritual del clasemedio es a la vez profundamente diversa y escasamente profunda.
El clasemedio no se siente atraído por expresiones religiosas ortodoxas como el Opus Dei. En primer lugar, porque no podría mantener el nivel de donaciones requerido y a la vez seguir pagando la cuota de la tarjeta de crédito. En segundo lugar, porque el Opus requiere una dedicación excluyente, no admite disensos en su interior y (lo más importante) adopta complejas posiciones teológicas. Si al clasemedio le gustan las cosas simples, no puede gustarle el Opus. El catolicismo ortodoxo en Argentina está reservado a la oligarquía.
En vez de eso, es posible que bautice a sus hijos en la Iglesia católica, pero que no practique salvo una vez al año a lo sumo (Navidad o Pascua son las fechas corrientes). Este catolicismo nominal frecuentemente es aderezado con elementos de religiones orientales, sobre todo el Budismo, el Taoismo y el Confucianismo, en la medida que no interfieran con sus creencias superiores. Por eso al clasemedio nunca interesará el Hinduismo: la noción de que las vacas son sagradas le impediría alcanzar sus anhelos ganaderos. En general tampoco se remitirá a las fuentes originarias de las religiones orientales, porque en toda librería puede conseguir libros de prestigiosos gurúes occidentales u occidentalizados que expliquen sus conceptos básicos (y más agradables al paladar clasemedio) sin el esfuerzo que implica entender un oscuro texto religioso asiático.

Gurú Occidental
En general, el clasemedio no necesita de la asistencia celestial. Tiene la mayor parte de sus necesidades materiales resueltas, y no le parece prudente llamar al celular de Dios por motivos frívolos. Fundamentalmente, el clasemedio acude a la ayuda divina por cuestiones de salud: si necesita trabajo, el clasemedio es pragmático y entiende que subir currículums a sitios web de búsquedas laborales es mucho más efectivo que pasar días haciendo cola para tocar una imagen de San Cayetano.
Otro punto a favor de las religiones orientales es que abren la puerta a un enorme abanico de actividades relacionadas con el bienestar personal: Yoga, Reiki, Shiatsu, Chi Kung, Tai Chi Chuan, Acupuntura, y hasta Kung Fu. Cualquiera de estas actividades es más divertida que ayunar, marchar en procesiones y leer salmos.
Pese a la resistencia que la clase media ofrece a la religión centralizada, no podemos por eso asumir que el ateísmo sea una opción mayoritaria. Contra lo que podría parecer, el ateísmo es un sistema que requiere de una fuerte convicción, lo que no abunda entre los clasemedios. La práctica sincrética, en cambio, mantiene los beneficios del catolicismo (sobre todo, la posibilidad de hacer fiestas de bautismo y primera comunión) con la ausencia de responsabilidades.
(Nota: si bien no toda la clase media es católica de nacimiento, estamos hablando de la clase media argentina. Sabido es por todos que la clase media de origen judío, musulmán o de otras religiones es algo menos argentina que el resto. Sepan disculpar.)
June 19th, 2009 at 3:40 am
Muy de acuerdo con el posteo.
Yo creo que el argentino (en general) es muy ‘me-chupa-un-huevo-todo’, incluyendo con la religión. Son católicos porque los demás lo son (y no serlo sería festejar menos y dar más explicaciones), nada más. Si llegase una religión más fácil que la católica (cosa que no creo posible), inmediatamente se unirían.
Saludos
PLPLE
June 19th, 2009 at 1:30 pm
En realidad, algunas vertientes protestantes son bastante menos ritualistas. El problema es que, como decís, requieren demasiadas explicaciones (y en realidad resulta muy cómodo tener una única iglesia que dé interpretaciones oficiales, eso de tener grupúsculos independientes pensando cosas distintas suena medio peligroso).
June 19th, 2009 at 1:33 pm
Partiendo de que hasta 1994 era necesario ser católico hasta para ser presidente, es normal que todos se consideren católicos, aunque no lo practiquen jamás. Somos un país en el que todavía 3/4 de la población dice ser católico. Te cuento algo que aprendi gracias a escribir un blog sobre Uruguay: Teniendo sociedades parecidas, e inclusive con una primera constitución en la que Dios estaba por encima de cualquier otra cosa, los orientales pudieron sacarse a la iglesia de encima. No sólo se aseguraron un estado totalmente laico a principios del siglo XX, sino que hasta cambiaron los nombres de varios feriados, aunque no todos prendieron en la gente. Por ejemplo Semana Santa se llama Semana de Turismo (el más usado de los nombres laicos) y Reyes es el Día de los Niños, y así con todos los feriados católicos.
Suerte y muy buen blog.
June 19th, 2009 at 8:58 pm
Yo en ese sentido le soy más reacio a la vertiente uruguayo-francesa del laicismo, preferiría mantener nominalmente las tradiciones y agregar unas nuevas (un feriado cerca del solsticio de invierno para festejar el año nuevo de los pueblos originarios, por ejemplo).
June 23rd, 2009 at 12:00 am
Creo que lo que voy a decir va en contra del supuesto “me-chupa-un-huevo-todo” del clasemedio, pero realmente no estoy seguro: cada vez que traigo a colación mi ateísmo, el clasemedio católico se cree en la obligación de hacerme ver mi error y sumarme a las huestes de su religión. Frente a un clasemedio católico (aunque sea sólo nominal) podés ser irremediablemente judío, musulmán o de cualquier otra religión, pero no podés ser ateo. “En algo tenés que creer”, te espetan.
June 23rd, 2009 at 7:50 am
Si te hace más feliz, a mi me pasó lo mismo con un ateo que quería convencerme. ¿Será tal vez que está de moda tolerar al que cree distinto, pero como el ateo no cree no goza de esa garantía?