24 – Spinning
Wednesday, December 23rd, 2009Un serio problema de los empleos típicamente clasemedios es su sedentarismo. Un clasemedio oficinista tranquilamente puede pasarse todo el día sentado frente a una computadora masticando Cerealitas. Y si bien muchos en esa posición no envidiarían a un albañil, basurero, estibador o guía de museo(!), la cruda verdad es que ni el albañil ni el basurero ni el estibador ni el guía necesitan emplear su tiempo libre en hacer ejercicio. El clasemedio, en cambio, tendrá que pagar y perder horas de descanso para mantenerse en forma.
El axioma fundamental de las máquinas de ejercicio fijo es “La tasa de utilización de una máquina de ejercicio es inversamente proporcional a su masividad”. A nadie debería extrañar que no exista máquina menos utilizada (en relación al parque instalado) que las bicicletas fijas. No es para menos: hay pocas cosas menos motivantes que pedalear en soledad como un idiota. Pedalear sobre la bicicleta fija es lo más parecido al infierno: horas de vida perdidas en un ejercicio inútil cuya única función es generar un malestar físico.
Esto se agrava si tenemos en cuenta que la máquina de tortura de la que hablamos es una perversión de algo tan útil como una bicicleta. Pero para el clasemedio salir a dar vueltas en una bicicleta real es poco atractivo porque la calle es un ambiente hostil: uno se expone a la realidad, que no siempre es tan prolija como el gimnasio promedio. Por eso al clasemedio no lo convence la idea de pedalear por la ciudad, aún cuando sea a todas luces más interesante que hacerlo encerrado.
De la necesidad de combinar estos dos elementos (y de vender la misma basura con otro nombre) surgen las modalidades de ejercicio marketinero como el Spinning y el Indoor Cycling (“Indoor” a secas, para los amigos). La idea básica de estos métodos es reducir el daño neurológico (por embole) que genera el ejercicio en una bícicleta fíja a través de música, video y cambios de marcha. Y en grupo, para sumar al sufrimiento la humillación de padecer en público. Viene a ser algo así como la versión “picada fino” de la bicicleta fija tradicional: la misma bosta, pero disimulada.
