Archivo de June, 2009

10 – Los Tés Saborizados

Monday, June 29th, 2009

SANTOS: ¿Earl Grey, tiene?
CAMARERA: No, no tenemos.
SANTOS: ¿Lapsang Souchong o algún otro chino?
CAMARERA: No, tenemos té común, tilo, boldo, manzanilla…
SANTOS: Un café entonces.

Los Simuladores
, Primera Temporada, Capítulo 7

Connoisseur de Té de Coca

Connoisseur de Té de Coca

Para el clasemedio, el té está indisolublemente ligado a la idea del relax. Nadie tiene muy claro si el origen de esta asociación está ligado a los origenes orientales de esta planta, a que al día de hoy el té aún debe prepararse como una infusión tradicional (a diferencia del café, que está disponible en versión instantánea) o al más pedestre slogan de La Virginia. La cuestión es que la sóla idea de una taza de té relaja al clasemedio.

El consumo clasemedio de té difiere del tradicional té oligarca de herencia inglesa. El clasemedio no toma la infusión que George Mikes describe como “una especie de tisana incolora e insípida” via adición de leche. El bebedor de té de clase media busca un consumo levemente más exótico, pero sin necesidad de aprender sobre los distintos modos orientales de curar o fermentar la hoja de té, ni la práctica occidental del blending para combinar y mejorar aromas y sabores.

La solución: los tés saborizados con hierbas y frutas. Al clasemedio le resulta mucho más sencillo asociar tés con nombres de cosas que ya conoce (manzanilla, durazno, “frutos rojos”, “hierbas naturales”) que pensar en variedades con nombres como Darjeeling, Oolong, Earl Gray, Lapsang Souchong. Sabe que el té de tilo calma los nervios (si es que puede ignorar su gusto vomitivo, claro está) pero no la diferencia entre un blend inglés de desayuno y uno de tarde.

En la última década, el consumo clasemedio ha incorporado algunos tés de origen oriental. El más representativo es el té verde, al que se le atribuyen cualidades curativas de toda índole (¡Ayuda a adelgazar! ¡Reduce el estrés! ¡Es un reemplazo natural para la quimioterapia! ¡Es un efectivo antirretroviral en saquitos!). El problema es que en asia existen decenas de variedades y formas de preparación de tés verdes, que difieren mucho entre sí (pese a ser todos producto de la misma planta que el té negro comunmente consumido en Occidente). Al clasemedio no hacen más que confundirlo las discusiones sobre los méritos de los sistemas chinos contra los japoneses, o dentro de estos últimos las diferencias sutiles entre Sencha y Genmaicha: le basta con saber que hace bien, viene de oriente, y está medianamente de moda (hasta que a alguien se le ocurra vender otra variedad).

(La escritura de este post demandó aproximadamente dos litros de té negro tradicional, marca genérica de supermercado, sin leche pero con azúcar)

Clase-Medios Dominicales #2

Sunday, June 28th, 2009
Notas publicadas en diarios nacionales del fin de semana del 27 y 28 de junio de 2009.

Autos: crece fuerte el uso de navegadores satelitales

Clarín, 28/06/2009. Temas Clasemedios: Tecnología, Conocimiento en Dosis Módicas

Su utilidad excede el de las tradicionales guías de calles y avenidas de la Ciudad. Sirve, por ejemplo, para ubicar desde estaciones de servicio hasta restoranes, ordenados por tipos de comida o por distancia con respecto al punto de partida. Gustavo, el remisero, cuenta una experiencia llamativa: “El sábado pasado a la noche no sabíamos qué hacer con mi novia. Ella me dijo que buscáramos en el GPS y terminamos en un restaurant tailandés”. Gustavo dice que la comida era muy buena y que los precios no estaban tan mal, pero eso sí: no puede recomendar el restaurant porque es incapaz de decir dónde queda. “A mí me llevó el GPS, así que no registré la dirección”, se justifica.

Vivir sin aire: cómo crece la generación de chicos sin calle

Crítica, 28/06/2009. Temas Clasemedios: Miedo, Seguridad

Y es que el miedo a todo (el dengue, los pedófilos, los robos, la gripe A, las jeringas en la arena, los caramelos de extraños, los autos locos, los falsos abuelitos en los bancos de las plazas) lleva a que una cantidad creciente de chicos, movidos por las mejores intenciones de sus padres, salgan cada vez menos y –con la ayuda de internet– estén aprendiendo a pensar el infinito adentro de sus casas;

GPS advierten de zonas de riesgo

Crítica, 28/06/2009. Tema Clasemedio: Tecnología, Seguridad

En algunos aparatos aparece un triangulito rojo de alerta. En otros, una voz en castellano neutro avisa que se está por ingresar en un área de riesgo. Esas señales son inequívocas para el automovilista: le aconsejan desviarse, dar marcha atrás o cualquier maniobra que evite ese lugar considerado inseguro. Además de ofrecer mapas de ciudades y de calles, hay GPS que informan sobre las zonas peligrosas de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano, como villas, descampados y callejones oscuros.

El regreso de Doña Rosa

Página/12, 26/06/2006. Tema Clasemedio: Consenso, Fin de las Ideologías

Debemos eliminar las confrontaciones y buscar los consensos que el país necesita (entonces propone Don Pepe, un vecino de Villa Luro que odia a Doña Rosa: “Si lo único que hace falta es consenso, pongámonos todos de acuerdo en que hay que hacer la reforma agraria y se acabó el problema”).

Llegar a fin de mes y mantener el estatus, los desafíos de la clase media

Perfil, 28/06/2009. Tema Clasemedio: Inflación, Crédito

Otro aspecto que une a clasemedieros y pobres es el cambio del lugar de compra. El 60% buscó en los grandes centros comerciales las promociones y precios que los autoservicios de barrio no pueden brindarle. Nuevamente, el pago con tarjeta de crédito ayuda a mantener el estatus.

9 – La Ecología

Friday, June 26th, 2009
Reconocida Dirigente Ecologista

Reconocida Dirigente Ecologista

La clase media entiende perfectamente la necesidad de defender el medio ambiente, siempre y cuando no resulte algo demasiado molesto, trabajoso y/o caro.

En las últimas dos o tres décadas las cuestiones ambientales pasaron a formar una parte importantísima del imaginario clasemedio. Cumplen con muchas funciones: hacen sentir socialmente responsable al clasemedio, le permiten victimizarse frente a los más poderosos (aún cuando más no sea porque una torre de departamentos de 20 pisos le tapa la vista al río… de su departamento en el piso 14 de una torre) y le hacen sentir valioso. De yapa, los bebés de oso panda son mucho más mononos que los niños famélicos del norte argentino (e infinitamente más que los indigentes del conurbano bonaerense), con lo que resultan una causa mucho más estética a la cual adherir.

El problema del ecologismo clasemedio es que cuando no es meramente simbólico, es escasamente práctico. En cuanto a la energía, por ejemplo, se opondrá al desarrollo de centrales nucleares sin pensar que son mucho más limpias que las usinas térmicas (a la vez que se niega rotundamente a pagar tasas de electricidad más caras para subvencionar fuentes de energía alternativa o a reducir su consumo eléctrico para preservar recursos naturales). El clasemedio apoyará las iniciativas de reciclado a la vez que se opone a que los cartoneros revisen su basura para separarla y venderla a recicladores. El clasemedio declara que le gustaría ver limpias las cuencas del Riachuelo y el río Reconquista, pero se le ocurrirá tratar de reducir su nivel de producción de basura para evitar la contaminación del suelo y el agua de esas cuencas que los basurales generan.

En algunos casos puede ir más allá: se opondrá a megaproyectos industriales o mineros que podrían generar un daño ambiental importante, pero no por eso dejará de consumir aquellos productos que requieren de las materias primas o los productos industriales producidos por dichos emprendimientos (¿Cuántas toneladas de papel se habrán consumido para imprimir volantes y afiches con consignas como “Si a la vida, no a las papeleras”?). Se opondrá al uso de agroquímicos en la producción agropecuaria, pero jamás estaría dispuesto a pagar sus alimentos al precio que costarían si se usaran métodos de menor productividad (como la producción orgánica sin plaguicidas ni abonos sintéticos).

Finalmente, el clasemedio nunca considerará dejar de usar su auto, cuando los autos particulares son la principal fuente de gases de invernadero en el mundo. Valora demasiado la asepsia e independencia que le da su vehículo como para pensar en abandonarlo. Al fin y al cabo, su auto con inyección electrónica modelo 2006 genera muchísima menos contaminación que el Renault 12 modelo 81 que usa el albañil que le está reformando el baño para viajar diariamente de Pablo Nogués a Palermo.

El clasemedio quiere rosas, pero sin espinas y siempre y cuando demanden menos atención que un cardo.

8 – Los Eufemismos

Thursday, June 25th, 2009
Abanderada de los humildes que pasó a la inmortalidad en 1952

Abanderada de los humildes que pasó a la inmortalidad en 1952

La clase media cree profundamente en el poder de las palabras. No debería sorprender a nadie: la clasemediez depende, en buena medida, del dominio sobre el lenguaje. Sin embargo, el amor fetichista del clasemedio por las palabras va más allá. El clasemedio cree que puede controlar la realidad a través de las palabras que utiliza para nombrarla, como un invocador de demonios que rastrea el nombre de su presa infernal en tomos arcanos de manera de poder controlarlo. De esta manera son comprensibles algunas decisiones de los sucesivos gobiernos porteños (solucionar el problema de la proliferación de cartoneros empadronándolos como “recicladores urbanos”, solucionar el problema de la seguridad creando una policía de tránsito con el nombre de “Guardia Urbana”, crear una nueva policía de tránsito para reemplazar a la vieja Guardia Urbana porque se había prometido desmantelar a la primera durante la campaña electoral… el GCBA es una gran usina de eufemismos urbanos).

El exponente lingüístico más claro de esta tendencia es el uso inagotable de eufemismos. El clasemedio parece pensar que usando un nombre más rebuscado es, por algún motivo, más educado que llamar a las cosas por su nombre corriente y habitual. Acá van algunos ejemplos:

  • “Personas de color”, en vez de negros. Afortunadamente parece haber caído en desuso (aunque con la inmigración africana reciente podría resurgir).
  • “No videntes” en vez de ciegos.
  • “Personas con capacidades diferentes” en vez de discapacitados, sobre todo mentales.
  • “Personas mayores” en vez de viejos.
  • “Lentos” en vez de  tontos
  • “Acompañantes” en vez de putas
  • “Humildes” en vez de los pobres
  • Tal vez el uso más desopilante de un eufemismo: en un baño de la Facultad de Ciencias Sociales, un grafittero de inodoro recalcó que otro, cuyas expresiones evidentemente no compartía, era un “descendiente de meretriz”.

Lo paradójico del uso compulsivo de eufemismos es que confirman la idea que se quiere evitar: si decimos “persona mayor” en vez de viejo, es porque creemos que hay algo intrínsecamente malo en ser viejo. El viejo no rejuvenece mágicamente por ser llamado “persona mayor”, y cualquiera puede entender perfectamente a qué nos referimos con esa expresión. Sería como llamar “Personas con útero y ovarios” a las mujeres: hasta el más clasemedio se horrorizaría ante ese trato.

Otro punto a tener en cuenta es que los eufemismos pueden ser terriblemente inexactos: un pobre puede ser terriblemente soberbio, con lo que no tiene demasiado sentido llamarlo humilde. Una prostituta tranquilamente puede ejercer su oficio desde un departamento (con lo que no acompaña a nadie a ningún lado).

Todo esto no impide que la clase media siga insistiendo con el uso de eufemismos al referirse a todo aquello que le resulta negativo. Y tal vez allí está el nudo del problema: al que le resulta negativo es al usuario del eufemismo, no a quien hace referencia. Para el clasemedio, decirle humilde al pobre es como ponerse guantes de latex antes de destapar un inodoro.

7 – El Consenso

Wednesday, June 24th, 2009

La negociación es un hábito repulsivo; el consenso es una de las mayores virtudes humanas – siendo la diferencia entre ambas prácticas que la primera se practica en la Europa Continental, y la segunda en Gran Bretaña

George Mikes, How to Be an Alien

Consensuador a través de la disidencia sistemática

Consensuador a través de la disidencia sistemática

La idea que tiene la clase media sobre la democracia es por lo menos curiosa. El clasemedio es fuertemente pluralista en su fuero íntimo. Está convencido de la necesidad de respetar las opiniones diferentes. Ahora bien, en la práctica, cree que cualquiera que no coincide con él es un bárbaro, un ignorante, y que debería dejar de decir todas esas sandeces que piensa (por simple educación, no por obligación legal, se entiende).

¿Cómo concilia el clasemedio estas dos posiciones aparentemente antagónicas? Con la idea del Consenso. Así, con mayúsculas. El Consenso es la práctica que permite que varias personas que piensan distinto terminen actuando igual. Normalmente, el Consenso se construye con concesiones mútuas. El clasemedio huirá espantado de semejante noción, de ese perverso toma-y-daca de la política sucia. No, el Consenso de la clase media se construye con concesiones sólo del otro. Porque, al fin y al cabo, el que se equivoca es el otro. El clasemedio tiene un título profesional que lo avala. Si por algún motivo el otro con quién negocia el clasemedio es quien no quiere ceder, entonces estaremos ante un caso de populismo autoritario, que es precisamente lo contrario al Consenso.

La idea del Consenso es tan fuerte en el corazón de la clase media que ya está presente en el nombre de un partido político (paradójicamente, fundado por un disidente) y la idea está implícita en varios otros: Acuerdo, Coalición, Unión, Alianza.

El problema de la idea de Consenso es que evita todo posible crecimiento intelectual. Los científicos no se ponen gentilmente de acuerdo para alcanzar la verdad, sino todo lo contrario: el avance del pensamiento científico requiere de contrastación de teorías opuestas (y en eso SÍ coinciden todas las teorías epistemológicas modernas: Popper, Kuhn, Lakatos, Klimovsky y siguen las firmas). O sea, de conflicto. A partir de los descubrimientos de Darwin, la biología aplica la noción de conflicto (por recursos, alimentos y hembras) para explicar la selección natural a través de la supervivencia de los más aptos. Ya en la esfera política, Marx postuló que la lucha de clases (y no el consenso universal) era el motor de la historia. En sus antípodas ideológicas, Nietzche también otorgaba al conflicto un papel central. Freud, por su parte, estructura el desarrollo psíquico del sujeto a través del conflicto edípico.

En la otra esquina del cuadrilátero, el Homo Tollendo Ponens de la esfera política argentina,  ¡¡¡¡Cleeeeeeeeeeeeeeeto “Escorpión” Cooooooooooooobos!!!!

Para alegrar con un poco de debate cualquier reunión familiar clasemedia, atacar la noción de Consenso es una buena herramienta. Si algún clasemedio habla de la importancia del Consenso, recalcar el consenso alcanzado por el Norte y el Sur en la Guerra de la Secesión Estadounidense, en la que los vencidos “consensuaron” abolir la esclavitud sólo cuando tuvieron una bayoneta enemiga apuntando a su yugular. O, como ejemplo más cercano, como los patriotas se sentaron y, taza de chocolate mediante, consensuaron con los realistas españoles la independencia de las colonias americanas.

6 – La Tecnología

Tuesday, June 23rd, 2009
Así se ve a sí mismo un clasemedio adicto a la tecnología

Así se ve a sí mismo un clasemedio adicto a la tecnología

La clase media adora la tecnología de consumo. Tal vez no la entiende completamente, pero tiene la íntima convicción de que cualquier problema puede solucionarse tirándole encima medio kilo de silicio y cobre, preferentemente con un buen diseño y un hermoso display LCD. Tanto en el trabajo como en el ocio, en público y en privado, el clasemedio libera endorfinas al entrar en contacto con un gadget nuevo.

Como se ha dicho, el clasemedio cree que todo problema es salvable dada la tecnología adecuada. Por ejemplo:

  • Ante problemas de tránsito urbano, abogará por la implementación de semáforos inteligentes sincronizados y conectados en red. A nivel personal, pagará cientos de pesos por un GPS que le brinda un beneficio similar al de una guía impresa que no consume batería y cuesta la centésima parte.
  • Ante una situación de inseguridad, solcitará a las autoridades la implementación de cámaras de video en cada esquina. Jamás se le ocurrirá que la infraestructura y los recursos humanos necesarios para semejante empresa son ampliamente superiores a los daños económicos causados por los delitos menores que podría prevenir.
  • Si se encuentra con largas colas para votar durante una jornada electoral, propondrá la implementación de sistemas de voto electrónico. Jamás le preocupará que, a la vista de repetidos escándalos con sistemas similares en el resto del mundo (sobre todo la polémica elección presidencial del año 2000 en Florida, EEUU) el sistema sea ampliamente considerado peor que el voto en papel.
  • Para garantizar el acceso a la educación, sugerirá la inversión masiva en computadoras y acceso a Internet para escuelas rurales. Una iniciativa loable, de no ser porque muchas escuelas rurales carecen de servicios básicos como electricidad, gas natural y agua potable, cuya satisfacción sería una prioridad lógica para cualquier ser racional.
Así lo ven los demás a un clasemedio adicto a la tecnología

Así lo ven los demás a un clasemedio adicto a la tecnología

¿Cómo se generó esta fascinación por la tecnología en el clasemedio? La revolución de la Web Social (ex-Web 2.0) y el contenido creado por los usuarios dio lugar a una camada de líderes de opinión en materia de tecnología. Estos early-adopters del subdesarrollo son quienes fogonean la adicción al silicio de la clase media. ¿Y cómo llegaron a ocupar ese lugar? ¿Son desarrolladores de software innovador y revolucionario? ¿Son los ingenieros electrónicos que van a desarrollar el próximo gadget revolucionario? ¿Son, por lo menos, periodistas que verdaderamente entienden de lo que están hablando? No, en su mayoría son un puñado de ególatras traficantes mayoristas de humo cuyo mayor mérito reside en bloggear sobre las novedades de Facebook usando su iPhone desde el baño. Un colectivo que de haber sido 20 o 30 años más jóvenes hubiera disputado a Cumbio el liderazgo de la tribu Flogger. Igual son gente relativamente simpática. Se los asocia con “Palermo Valley”, cuna de emprendimientos de dudosas fuentes de ingreso. Pese a todo eso, gozan de la misma reputación que en EEUU tienen figuras del calibre de David Pogue, Michael Arrington y Robert Scoble (entre sus seguidores en Twitter, por lo menos).

Como ya se ha mencionado en este blog, las compras tecnologícas de la clase media son realizadas con criterios por lo menos cuestionables. Por ejemplo, para vender un celular a un clasemedio, jamás hará falta demostrar alguna cuestión práctica como la buena recepción de señal del aparato o su calidad de audio al hablar, sino la posibilidad de descargar y ejecutar programas vistosos pero mayormente inútiles. En caso de que el producto a vender sea una cámara digital, nunca hará falta mencionar la presencia de controles manuales de exposición, sino funciones del calibre de un detector de sonrisas o una interfaz de pantalla táctil.  Lo mismo se aplica a todo dispositivo electrónico de consumo.

Podemos derivar una enseñanza práctica de todo esto: en caso de que un clasemedio te pida ayuda para realizar una compra tecnológica, ponete en su lugar. En vez de pensar en qué producto es más robusto o práctico, tratá de adivinar cuál lo haría más feliz. Generalmente es el que tiene más funciones supérfluas. Si aún así no podés decidirte, elegí uno que venga en varios colores para elegir. Tu amigo clasemedio te considerará un tecno-gurú por el resto de tu vida, lo que podés aprovechar para sentirte importante.

5 – El conocimiento en cantidades módicas

Monday, June 22nd, 2009
Divulgador de conocimientos en cantidades módicas

Divulgador de conocimientos módicos

La relación de la clase media con el conocimiento es, por lo menos, extraña. Por un lado, los clasemedios en buena medida viven de su conocimiento (Pierre Bourdieu diría que detentan el capital intelectual). Por otro, al ser un colectivo sumamente ocupado afecto a las cosas simples, sus oportunidades de adquirir nuevos conocimientos son escasas.

Ésa es la paradoja del clasemedio: necesita del conocimiento para vivir, pero no dispone de tiempo para adquirirlo. La solución que tiene el clasemedio para no parecer ignorante es maximizar su tiempo de aprendizaje obteniendo conocimientos superficiales. En la medida de lo posible, debe adquirir esos conocimientos de maneras que no entorpezcan otras actividades que realiza.

Una buena manera de aprender datos sueltos sin esfuerzo es la radio. Como la radio es un medio no excluyente (uno puede dedicarse exclusivamente a leer el diario o ver televisión, pero difícilmente se siente a escuchar la radio nada más), el clasemedio puede hacer su vida mientras aprende sin esfuerzo. Tal vez no alcance para obtener un título universitario, pero el clasemedio puede aprender decenas de efemérides y otros datos similarmente inútiles sin proponérselo.

Portadora de conocimientos sumamente módicos

Portadora de conocimientos extremadamente módicos

Un factor a tener en cuenta es que el clasemedio común no tiene sentido crítico. Tiende a creer en lo que le dicen, y considera la primera fuente a la que accede como verdadera. Eso significa que puede creer cualquier dato idiota por los más variados motivos. “Lo dijo Marley en la tele”. “Me llegó en un mail”. “Me lo dijo un amigo”. “Lo encontré en un sitio de Internet”. No existen limites a lo que puede ser considerado fuente para un clasemedio. Incluso obras de ficción son consideradas fuentes de datos reales por los miembros de esta clase: por algún motivo, existen cientos de miles de personas convencidas de que las novelas de Dan Brown son en realidad documentos históricos.

Podrá parecernos anormal o pueril que alguien tome esos datos como válidos sin consultar fuentes primarias, pero pasa todo el tiempo. Incluso los profesionales pueden llegar a caer en esta trampa. Es más, aún ante prueba documental o empírica de que su conocimiento es falso, el clasemedio dudará de la prueba. Al fin y al cabo, el tipo que le reenvío aquel mail con fotos de taiwaneses comiendo bebés es un amigo de toda la vida, así que es más confiable que un informe de UNICEF que dice lo contrario (y a la total ausencia de pruebas que sustenten su posición fuera de rumores anónimos).

Otra particularidad epistemológica de la clase media es querer creer que aquello que le resulta conveniente es real. Si la realidad no se conforma a los deseos del clasemedio, este dudará de la realidad misma. Por ejemplo, están documentadas decenas de casos de estudiantes universitarios que creen que no es necesario por lo menos entregar una hoja en blanco al profesor para tener derecho a un recuperatorio de parcial, pese a estar presente en sus reglamentos de curso.

Teniendo en cuenta todos estos factores, ¿qué evita que los clasemedios vivan totalmente escindidos de la realidad tangible? Sencillamente su mala memoria. Los clasemedios necesitan olvidarse de sus datos falsos anteriores para adquirir nuevos. Sólo de esa manera pueden permanecer en una situación de equilibrio gnoselógico, y mantienen estable el número de falsedades en su conciencia.

Clase-Medios Dominicales #1

Sunday, June 21st, 2009

Fin de semana del 20 y 21 de junio de 2009:

Clarín, 21/06/09: El gran dilema de los ex Newman: apoyar a Macri o a Prat Gay el 28

Demasiadas emociones juntas para los ex alumnos del Cardenal Newman, el tradicional colegio de San Isidro. Ayer, el triunfo de Los Pumas contra los barbarians franceses. Y el domingo que viene, decidir -en el caso de los que viven en la Capital Federal- a cuál de los dos hijos pródigos de la institución apoyar: a Mauricio Macri -a través del voto a Gabriela Michetti- o a Alfonso Prat Gay, del Acuerdo Cívico. Ambos cursaron allí sus estudios, con seis años de diferencia.

Crítica, 20/06/09: Pobre patria suya 2

El gorilismo era un mal recuerdo de la política argentina: Menem –gracias a sus alianzas con Alsogaray, sus amores con el almirante Rojas y, sobre todo, su política económica– lo había hecho innecesario y destruido –entre tantas otras cosas. El kirchnerismo –y es una pena que ése sea su mérito– lo resucitó, y el gorilismo es pasión tan bruta, tan poco inteligente, que sirve para rever y reevaluar los actos que condena.

Clarín, 20/06/09: Radiografía de la mucamodependencia

Que la clase media no puede vivir sin mucama no es una novedad. ¡Ya lo sabíamos! Pero ahora lo avalan las encuestas. Y entonces el tema parece tomar otro vigor, otra importancia. Porque se puede prescindir de ir al cine, a la peluquería, de comprarse un vestido nuevo, pero de la persona que se encarga de ayudarnos a hacer más liviano el día a día…¡eso sí que no!

4 – La espiritualidad light

Friday, June 19th, 2009
Gurú oriental

Gurú oriental

Hay quienes, parados sobre estereotipos obsoletos, asumen que la clase media argentina es profundamente católica. Desde hace décadas esto no es así. La vida espiritual del clasemedio es a la vez profundamente diversa y escasamente profunda.

El clasemedio no se siente atraído por expresiones religiosas ortodoxas como el Opus Dei. En primer lugar, porque no podría mantener el nivel de donaciones requerido y a la vez seguir pagando la cuota de la tarjeta de crédito. En segundo lugar, porque el Opus requiere una dedicación excluyente, no admite disensos en su interior y (lo más importante) adopta complejas posiciones teológicas. Si al clasemedio le gustan las cosas simples, no puede gustarle el Opus. El catolicismo ortodoxo en Argentina está reservado a la oligarquía.

En vez de eso, es posible que bautice a sus hijos en la Iglesia católica, pero que no practique salvo una vez al año a lo sumo (Navidad o Pascua son las fechas corrientes). Este catolicismo nominal frecuentemente es aderezado con elementos de religiones orientales, sobre todo el Budismo, el Taoismo y el Confucianismo, en la medida que no interfieran con sus creencias superiores. Por eso al clasemedio nunca interesará el Hinduismo: la noción de que las vacas son sagradas le impediría alcanzar sus anhelos ganaderos. En general tampoco se remitirá a las fuentes originarias de las religiones orientales, porque en toda librería puede conseguir libros de prestigiosos gurúes occidentales u occidentalizados que expliquen sus conceptos básicos (y más agradables al paladar clasemedio) sin el esfuerzo que implica entender un oscuro texto religioso asiático.

Gurú Occidental

Gurú Occidental

En general, el clasemedio no necesita de la asistencia celestial. Tiene la mayor parte de sus necesidades materiales resueltas, y no le parece prudente llamar al celular de Dios por motivos frívolos. Fundamentalmente, el clasemedio acude a la ayuda divina por cuestiones de salud: si necesita trabajo, el clasemedio es pragmático y entiende que subir currículums a sitios web de búsquedas laborales es mucho más efectivo que pasar días haciendo cola para tocar una imagen de San Cayetano.

Otro punto a favor de las religiones orientales es que abren la puerta a un enorme abanico de actividades relacionadas con el bienestar personal: Yoga, Reiki, Shiatsu, Chi Kung, Tai Chi Chuan, Acupuntura, y hasta Kung Fu. Cualquiera de estas actividades es más divertida que ayunar, marchar en procesiones y leer salmos.

Pese a la resistencia que la clase media ofrece a la religión centralizada, no podemos por eso asumir que el ateísmo sea una opción mayoritaria. Contra lo que podría parecer, el ateísmo es un sistema que requiere de una fuerte convicción, lo que no abunda entre los clasemedios. La práctica sincrética, en cambio, mantiene los beneficios del catolicismo (sobre todo, la posibilidad de hacer fiestas de bautismo y primera comunión) con la ausencia de responsabilidades.

(Nota: si bien no toda la clase media es católica de nacimiento, estamos hablando de la clase media argentina. Sabido es por todos que la clase media de origen judío, musulmán o de otras religiones es algo menos argentina que el resto. Sepan disculpar.)

3 – El Campo

Thursday, June 18th, 2009
Un hombre de campo

Un hombre de campo

En la mitología fundacional de nuestro país, el campo ocupa un lugar privilegiado (en más de un sentido). Es un espacio vasto, inabarcable, total. Es el escenario de nuestras guerras civiles del siglo XIX (y de nuestras desaveniencias democráticas a principios del XXI). Es el marco de la épica gauchesca de Martín Fierro y Don Segundo Sombra. Es también la fuente de riqueza de la aristocracia terrateniente vernácula, y ahí radica su atractivo mayor.

No da lo mismo hacer fortuna con una fábrica de clavos que engordar vacas (o, más recientemente, porotos de soja). La industria es sucia, implica lidiar con obreros, y generalmente requiere de viajes al conurbano. El campo, en cambio, trae a nuestra mente imágenes de verde, de aire puro, de libertad (y no de bosta, agrotóxicos y peones viviendo en condiciones de indigencia).

Para el clasemedio urbano, el campo es más que una actividad económica: es algo que toca sus fibras más íntimas. Por eso se explica que haya un barrio porteño que se llama Agronomía (y no Veterinaria, ya que estamos). Todo clasemedio lleva en su interior un productor agropecuario en potencia. Según su capacidad económica buscará eventualmente adquirir doscientas hectáreas en Trenque Lauquen, una mini-chacra en Luján, una casaquinta y un par perros en Pilar, o en el peor de los casos un helecho para el balcón.

Tan grande es la identificación del clasemedio con sus aspiraciones de ruralidad que lo llevará a asociar ese ámbito con sus momentos más preciados. Son comunes frases del estilo “Yo en vez de una gran fiesta de casamiento hubiera ido con los íntimos a comer un corderito al asador en el campo”, o “Conocí un pueblito re-tranquilo en la provincia, me encantaría mudarme para que mis chicos crezcan ahí, en un ambiente sano y seguro”, y sobre todo “Yo cuando me jubile me voy a vivir al campo”.  Todo esto, claro está, sin pensar que a lo mejor los íntimos no quieren hacer 300 km de ida y vuelta para comer un cordero, que en ese pueblito bucólico son endémicas la promiscuidad, el incesto y la zoofilia (por no mencionar que el libro más nuevo de la biblioteca popular de la localidad se imprimió en 1986, y que el cine más cercano está a media provincia de distancia), y que cuando el futuro jubilado se caiga en el medio del campo sin señal de celular y se fracture la cadera nadie va a estar para ayudarlo. No importa: el campo no es práctico, pero tiene un romanticismo incomprensible para quienes no lo comparten.

El año pasado, la ciudad de Buenos Aires vio una manifestación particular de esta creencia clasemediera cuando miles de clasemedios salieron a las calles batiendo cacerolas en favor de las cámaras empresarias del agro. No menor es el hecho de que estas mismas cámaras fueran responsables del desabastecimiento de alimentos que sufrió por esa misma época la clase media urbana, cuando encontrar un bife angosto en una carnicería era más difícil que hacer llover en la Puna de Atacama. Pese al estupor que causó este evento en incontables sociólogos, a nadie debería resultarle una sorpresa: es simplemente una manifestación más del vínculo indestructible que existe entre el corazón clasemedio y la profundidad de la Pampa Húmeda.