14 – Asepsia

musculo

Superhéroe aséptico

La noche brilla en la disco,
bailando te doy un mordisco,
pero hay algo que me hace el bocho:
¡Tengo al lado bailando a un morocho!

Yo nunca hago diferencias,
pero el morocho me molesta.
Un morocho no es extraño,
si en la disco es el que limpia el baño.

Micky Vainilla

Asepsia es más que limpieza. Algo puede ser limpio sin ser aséptico. La asepsia es la total ausencia de contaminación de factores externos. Y a los clasemedios les encanta la asepsia.

En primer lugar, la asepsia en sentido estricto. Al clasemedio no le gusta estar expuesto a los gérmenes. El clasemedio se lava las manos tantas veces al día como la televisión se lo indique y aprende a estornudar hacia la cara interna del codo (un lujo que no pueden darse los usuarios de transporte público en horas pico). Tampoco comparte vasos, pero curiosamente sí bombillas al tomar mate (por lo menos mientras no hay pandemias declaradas por la OMS). Toma yogures que le prometen barreras invisibles para evitar infecciones, limpia pisos con desinfectantes que prometen matar el 99,99999999% de los virus y bacterias, y de ser necesario compra barbijos para evitar compartir el aire que respira con sus semejantes.

Pero la asepsia para el clasemedio va más allá de los gérmenes: el clasemedio busca en cada momento de su vida un ambiente estéril, puro, impoluto. La clase media valora, por ejemplo, la asepsia político-ideológica. Al clasemedio le molesta mucho que le mezclen ideología en la sopa, en la información, en el entretenimiento. Buscará que las noticias que consume sean “imparciales”, que los educadores le brinden “conocimiento objetivo” y no “bajada de línea” y que los políticos se olviden de las ideologías para buscar “soluciones de sentido común”. Por supuesto, a la hora de escuchar música elige artistas que hacen “pop, pop para divertirse”, como Micky Vainilla.

También encontramos en el clasemedio una fuerte búsqueda de asepsia social: la ausencia de personas extrañas o diferentes. Para el clasemedio esto no significa discriminar: no se opone a la existencia del diferente, sólo a su presencia en el mismo ambiente. Esto se extiende hasta en los ámbitos más propicios para la interacción entre personas diversas. Por ejemplo, existen casos documentados de hinchas de clubes de fútbol chicos que no van a alentar a su equipo cuando este hace una buena campaña porque “la cancha se llenó de negros”. En general, estas mismas personas aclaran que “hincha en serio es el que va a ver perder a su equipo, cuando ganamos cualquiera viene”. De esa manera, su búsqueda de un ambiente aséptico no sólo no es mala, sino que toma un cariz casi heróico.

Es por esta búsqueda de asepsia social que el clasemedio importante construye ámbitos de pertenencia higiénicos: cambia la ciudad por el country, la educación pública por las escuelas y universidades privadas, los comercios locales por el shopping. En estos espacios estériles el clasemedio se aísla con sus similares, evitando aunque sea por un rato la necesidad de ver lo que le pasa a los demás. Porque, en última instancia, lo que busca el clasemedio a través de la asepsia no es proteger su salud, sino evitar el contacto, el riesgo, y el sufrimiento (aún el ajeno).

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