11 – La Clase Media
La Clase Media es, en sí misma, una idea profundamente clasemedia. Decenas de sociólogos han intentado definir a la clase media con mejores o peores resultados. Pero para un etnógrafo definir la clase media sería imposible: casi todos los argentinos creen pertenecer a la clase media.
¿Cuál es el motivo de esto? Por un lado, a la gran burguesía (perdón, “empresarios exitosos”) le da cierto pudor asumirse como ajenos a la clase media. De hecho, reconocerse como factores de poder les impediría la cómoda posibilidad de victimizarse, con lo que tendrían una pérdida neta (y nadie se hace un empresario exitoso perdiendo). Por otra parte, el consumo cultural de los “empresarios exitosos” no es demasiado diferente del de los clasemedios propiamente dichos: a diferencia de la oligarquía terrateniente argentina de la Belle Epoque, en general no poseén ningún deseo de distinguirse por sus dotes culturales, artísticas o literarias. Ni siquiera, ante la ausencia de talento propio, poseen alguna inclinación hacia el mecenazgo. La burguesía argentina es, en sentido estricto, un grupo de clasemedios económicamente exitosos.
En el otro extremo, tampoco existen demasiados pobres asumidos. Cualquiera que tiene trabajo y vivienda tiende a considerarse parte de la clase media (incluso han llegado al autor anécdotas sobre habitantes de viviendas precarias en barrios de emergencia con miedo de algún día caer en la pobreza). La ilusión, por supuesto, es no ser menos que los demás: el pobre es el vecino, no uno. El límite inferior de la clase media, entonces, siempre es uno mismo (aunque el resto del mundo puede y de hecho suele no compartir esa autoidentificación).
Siguiendo estos criterios, es más fácil buscar qué grupos no se identifican con la clase media que aquellos que si lo hacen. Hasta ahora, sólo se conocen dos grupos, con una notoria superposición entre sí:
- En primer lugar, los intelectuales: aquellos que se dedican a la producción de conocimiento (o que creen que se dedican a eso, o que quisieran dedicarse a eso, o que quisieran creer que se dedican a eso) se consideran ajenos a la clase media. Tampoco se consideran parte de ninguna clase social, si se les pregunta. La intelectualidad es un punto arquimédico desde el cual se puede despreciar la mediocridad clasemedia, pero también la decadencia aristocrática y la vulgaridad popular (valga la redundancia). Para el resto del universo, un intelectual es culturalmente clasemedio, económicamente indigente, y psicológicamente alienado.
- En segundo lugar, los trotskistas: los militantes del trotskismo (en sus diferentes siglas y sabores) se consideran parte de la clase trabajadora, aunque vivan en Palermo y tengan un título universitario (en general, son psicólogos o sociólogos). Es más, algunos hasta se someterán a programas de proletarización organizados por sus agrupaciones políticas de pertenencia, logrando el loable fin de que un profesional que al país le costó una fortuna educar en una universidad pública y gratuita les quite puestos de trabajo no calificados a los más pobres.
¿Existe entonces alguna guía para definir el alcance de la clase media? Bueno, de eso se trata este blog: de encontrar los clichés, tics, lugares comunes, consumos y otros elementos estéticos y psicológicos que permiten marcar los límites de la clase media… sin por eso caer en complejos límites impuestos por la rigurosidad sociológica, porque a los clasemedios nos gustan las cosas simples.
November 14th, 2009 at 6:43 pm
[...] el clasemedio es serio y responsable, no un loquito tirabombas. Los intelectuales (que, hemos dicho, no se consideran clasemedios) pueden y deben proponer ideas rebeldes con la intención de subvertir el orden establecido, pero [...]