24 – Spinning

December 23rd, 2009 by Clasemedio
Traficante de endorfinas

Traficante de endorfinas

Un serio problema de los empleos típicamente clasemedios es su sedentarismo. Un clasemedio oficinista tranquilamente puede pasarse todo el día sentado frente a una computadora masticando Cerealitas. Y si bien muchos en esa posición no envidiarían a un albañil, basurero, estibador o guía de museo(!), la cruda verdad es que ni el albañil ni el basurero ni el estibador ni el guía necesitan emplear su tiempo libre en hacer ejercicio. El clasemedio, en cambio, tendrá que pagar y perder horas de descanso para mantenerse en forma.

El axioma fundamental de las máquinas de ejercicio fijo es “La tasa de utilización de una máquina de ejercicio es inversamente proporcional a su masividad”. A nadie debería extrañar que no exista máquina menos utilizada (en relación al parque instalado) que las bicicletas fijas. No es para menos: hay pocas cosas menos motivantes que pedalear en soledad como un idiota. Pedalear sobre la bicicleta fija es lo más parecido al infierno: horas de vida perdidas en un ejercicio inútil cuya única función es generar un malestar físico.

Esto se agrava si tenemos en cuenta que la máquina de tortura de la que hablamos es una perversión de algo tan útil como una bicicleta. Pero para el clasemedio salir a dar vueltas en una bicicleta real es poco atractivo porque la calle es un ambiente hostil: uno se expone a la realidad, que no siempre es tan prolija como el gimnasio promedio. Por eso al clasemedio no lo convence la idea de pedalear por la ciudad, aún cuando sea a todas luces más interesante que hacerlo encerrado.

De la necesidad de combinar estos dos elementos (y de vender la misma basura con otro nombre) surgen las modalidades de ejercicio marketinero como el Spinning y el Indoor Cycling (”Indoor” a secas, para los amigos). La idea básica de estos métodos es reducir el daño neurológico (por embole) que genera el ejercicio en una bícicleta fíja a través de música, video y cambios de marcha. Y en grupo, para sumar al sufrimiento la humillación de padecer en público. Viene a ser algo así como la versión “picada fino” de la bicicleta fija tradicional: la misma bosta, pero disimulada.

23 – La Antipolítica

December 8th, 2009 by Clasemedio

Polifuncionario antipolítico

Pese a que se arroga para sí poco menos que la creación del país como hoy lo conocemos, la clase media argentina estuvo ausente en la formación de sus dos grandes relatos políticos: el conservadurismo del Centenario y el Peronismo del ‘45.

El primero de estos movimientos fue la más clara expresión de un país “atendido por sus dueños”. La política argentina desde 1890 a 1916 estuvo monopolizada por la oligarquía terrateniente. El Peronismo, en cambio, fue la versión local del populismo latinoamericano del siglo XX: conjugó los mayores logros históricos para la clase trabajadora con los peores modales (y una dosis de autoritarismo que sería memorable sino fuera porque tanto sus predecesores como sucesores inmediatos fueron aún más brutales).

Si bien se trata de movimientos obviamente contrastantes, tienen un hilo común: ambos fueron expresión de los intereses económicos y políticos de una clase social. Los dos extremos de la pirámide social argentina tienen sendos relatos políticos de pertenencia, dos “épocas doradas” sobre las que pueden basarse sus sueños y aspiraciones futuras.

La clase media, en cambio, no tiene nada. O tiene al Radicalismo, que es más o menos lo mismo que nada. La UCR es el partido de la moderación, del consenso o de la nada misma. Salvo raras excepciones, no puede entusiasmar a nadie. Por eso, la mayor referencia política de la clase media no es el Radicalismo sino la antipolítica.

¿Y qué es la antipolítica? Para sus defensores, es el emergente natural de la indignación clasemedia. Y si bien como primera interpretación no está mal, podemos encontrarle varias aristas al asunto:

  • En primer lugar, la antipolítica es anti. O sea, se para en un lugar externo al fenómeno que cuestiona. El “político” (entendiendo como tal a todo un universo que va desde el militante de base hasta la Casa Rosada)  es un otro que habita en un lugar inaccesible. Para el antipolítico, el funcionario es algo así como un extraterrestre que bajó del cielo en un plato volador para sojuzgar a “lagente”. A partir de ese posicionamiento la antipolítica ya demuele uno de los grandes fundamentos de la democracia: la idea de que todos podemos ejercer funciones de gobierno. Por eso mismo la antipolítica no busca opciones electorales: cuando un referente antipolítico busca ejercer un cargo electivo, se encuentra con que sus seguidores lo abandonan por haberse convertido en aquello que tanto detestaba.
  • La antipolítica es también enemiga de otro pilar de la democracia: el conflicto de intereses. Como dijimos, la política de intereses es para los oligarcas y los trabajadores. Los clasemedios antipolíticos recurrirán a la tecnocracia: el gobierno de técnicos inapelables que tendrán razón por portación de título. Por supuesto que nada evita que los tecnócratas tituloportantes respondan a otros intereses, pero es lo que hay.
  • La antipolítica es también aséptica: no hace falta adherir a determinada ideología para ser antipolítico. Por el contrario, la antipolítica es fuertemente anti-ideológica, permitiendo a sus adhirientes participar de la vida pública sin mancharse con ideas extrañas.

Pero el principal mérito que tiene la antipolítica para el clasemedio es mucho más profundo: es simple. Es más fácil escribir comentarios en los foros de lectores de los diarios online o salir a la calle batir cacerolas o gritar “QUE ALGUIEN HAGA ALGO!” que sentarse a pensar una solución factible para un problema, y después llevarla adelante por carriles institucionales. Es más sencillo farfullar “SON TODOS CHORROS!” que analizar la trayectoria de gestión de distintos funcionarios. Y es mucho más simple insultar desde la tribuna que asumir responsabilidades.

22 – Dan Brown

November 21st, 2009 by Clasemedio

Gran Literato Clasemedio

Uno podría pensar que los clasemedios no leen. Que no tienen inquietudes literarias. Que son culturalmente estériles. Y uno estaría terriblemente equivocado: si no fuera por el enorme mercado clasemedio, las editoriales no podrían subsistir. ¿Y cómo alcanzar ése mercado? Con thrillers esquemáticos, predecibles y deliberadamente polémicos, por supuesto.

Dan Brown es el mayor exponente de la literatura clasemedia. Sus novelas tienen tantos elementos clasemedio-friendly que es difícil empezar. A saber:

  • Son simples. No porque la trama sea lineal (si lo fuera, serían cuentos cortos de menos de diez páginas), sino porque no dudan en tratar al lector como un idiota. Nada queda sin explicar, todas las conclusiones están masticadas y digeridas, no hay lugar a la interpretación. Al lector sólo le queda el trabajo de tragar papilla literaria.
  • Relacionado con el punto anterior: son de lectura rápida. Es perfectamente posible terminar un libro en un par días de playa. El ritmo es vertiginoso. Los capítulos cortos y el suspenso permanente los hacen ideales para clasemedios con lapsos de atención escasos.
  • Abundan en Conocimiento en Dosis Módicas. En realidad, lo módico no es el volumen de datos (que es abrumador), sino el porcentaje de verdad del mismo. Por ejemplo, quien escribe estas líneas no puede encontrar ninguna evidencia de que el día domingo fuera sagrado para los seguidores del dios egipcio Ra, dato que Brown tira al pasar en El Símbolo Perdido. Tal vez uno no debería preocuparse por este detalle en una novela (que, al fin y al cabo, es una obra de ficción), pero el propio Brown se encarga de incluir páginas preliminares en sus libros afirmando que las organizaciones, lugares, monumentos, rituales, etc. son “reales” (término que puede tener múltiples interpretaciones con consecuencias muy diferentes). Esta práctica llevó a la creación del término “DanBrowneado” para referirse a obras con falsas pretensiones de veracidad.
  • Alimentan la indignación. Según el propio Brown, su “fórmula” para escribir thrillers requiere entre otros elementos una organización que actúe como “fuerza en las sombras”, generando dudas en el lector acerca de sus intenciones. Por supuesto, este elemento combinado con la pretensión de veracidad ya analizada le sirve al clasemedio para indignarse contra la organización “sombría”. Curiosamente esto no sucede en “El Símbolo Perdido”, novela en que dos instituciones con histórica mala fama (la masonería y la CIA) salen razonablemente bien paradas.
  • Son exitosas. Para un clasemedio no hay nada mejor que otro clasemedio, ergo es importante estar culturalmente a tono con el grupo. Leer a Brown es poder participar de las conversaciones de la vasta mayoría de los clasemedios. ¿Leer a Kawabata? Nah.
  • Bonus: Desde el éxito de El Código Da Vinci, uno puede confiar en que las novelas de Brown serán adaptadas al cine, abriendo la posibilidad de conocer la trama sin tomarse el tiempo de leer una novela. De hecho, el propio Brown admite que parte de su “fórmula” es desarrollar la acción de cada novela en un tiempo máximo de 24 horas, lo que se presta a una adaptación sencilla. Bonus bonus: unos meses después del estreno, cuando salga el DVD, el clasemedio podrá disfrutar del mismo en un hermoso español neutro.

(El autor admite sólo haber leído El Símbolo Perdido para escribir esto. Sin embargo, si Brown dice la verdad en su descargo durante el proceso por plagio de El Código Da Vinci, podemos asumir que todos sus libros son más o menos iguales, siendo universalmente válidas las observaciones. Teodor Adorno hizo más o menos lo mismo con sus estudios para la televisión y nadie dice nada.)

21 – Las ideas que eran revolucionarias hace una década

November 14th, 2009 by Clasemedio

Esto era subversivo... hace tiempo

Un clasemedio nunca puede ser demasiado conservador. Jamás. El clasemedio no puede arriesgarse a ser insensible o intolerante, porque perdería el privilegio de victimizarse. Ahora bien tampoco puede adoptar posiciones que desafíen seriamente el statu quo – al fin y al cabo, el clasemedio es serio y responsable, no un loquito tirabombas. Los intelectuales (que, hemos dicho, no se consideran clasemedios) pueden y deben proponer ideas rebeldes con la intención de subvertir el orden establecido, pero los clasemedios están para otras cosas.

¿Y para qué está la clase media? Para el progresismo light: ideas que una década atrás hubieran sido realmente provocadoras, pero que hoy gozan de aceptación de más de dos terceras partes de la población (y, obviamente, no afectan en lo más mínimo sus intereses personales). El ejemplo du jour es el matrimonio entre personas del mismo sexo (aunque también es socialmente aceptable la defensa de las uniones civiles bajo un régimen separado, haciendo reserva del término matrimonio para las uniones heterosexuales), pero han existido (y existirán en el futuro) incontables ejemplos.

¿Pero cómo determinar si una idea es lo suficientemente inócua y aséptica como para ser un ejemplo de pensamiento light clasemedio? Segín quienes sean sus defensores. Veamos:

  • Si una idea es defendida sólo por intelectuales, artistas, científicos, investigadores y dirigentes trotskistas, la idea está todavía demasiado verde para la clase media. La función social de estos personajes, como se ha dicho, es cuestionar el orden establecido, legitimando las posiciones light de los clasemedios. Ejemplos: reconocimiento de derechos fundamentales a los gorilas y orangutanes, ascensores espaciales, dictadura del proletariado.
  • Si la idea ha sido puesta en práctica en uno o más países europeos (excluyendo a Holanda, considerado por muchos como un gran laboratorio de prueba de políticas sociales progresistas que quizás merecería pertenecer a la categoría anterior) son altas las probabilidades de que sea una idea atractiva para clasemedios progres. Igualmente, debe procederse con precaución. Ej: Matrimonio entre personas del mismo sexo, despenalización del consumo de estupefacientes, límites a las emisiones de gases invernaderos.
  • Si la idea en cuestión es defendida por al menos veinte diputados que no provengan de bloques unipersonales, estamos ante una idea claramente madura para la clase media. No ofrece grandes peligros, y su implementación práctica es inminente (o ya es un hecho). Ej: Asignación universal por hijo.
  • Si la posición es defendida por un documento de la Conferencia Episcopal o una encíclica papal, son altas las chances de que la idea ya esté, más que madura, pasada o hasta podrida. Ej: Divorcio, Teoría de la Evolución.

Si miramos bien estas categorías, podemos pensar que existe un ciclo vital de las ideas. Esto no necesariamente es así: hay ideas que nacen light, y otras que nunca logran aceptación masiva. Sin embargo, las más exitosas tienden a pasar por estas etapas.  Por eso, todo clasemedio debe renovar cada cinco o diez años su repertorio de ideas que ya no ofenden a nadie. Porque no hay nada más out que defender una causa pasada de moda (¿Qué pasó con el agujero de ozono?)

20 – Indignarse

August 19th, 2009 by Clasemedio
Santo_Biasatti

Periodista serio e indignado

Ante una situación injusta, algunos enfurecen y buscan justicia. Otros se deprimen y buscan soledad. Los menos estables pueden enloquecer y reaccionar violentamente. Pero el clasemedio no reacciona de ninguna de estas maneras: el clasemedio se indigna.

¿En qué consiste indignarse? El diccionario de la Real Academia española define la indignación como “Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.” Pero para el clasemedio eso no basta. Un clasemedio indignado emprenderá una o todoas las acciones de la siguiente lista hasta que cese la situación que dió origen a su estado iracundo:

  • Protestar verbalmente ante cualquiera que preste un oído, aún cuando el interlocutor no tenga el menor interés en el tema.
  • Golpear cacerolas desde el balcón.
  • Manifestar su desacuerdo a los gritos durante asados o comidas.
  • Votar en blanco.
  • Llamar a programas radiales de la primera mañana para dejar sus opiniones hormonalmente violentas.
  • Juntar firmas para obtener la renuncia de todo funcionario público cuya área de trabajo esté tangencialmente relacionado con su problema.
  • Quejarse un rato más ante cualquiera que todavía no lo haya escuchado.
  • Putear al referí.

Como en general no logra demasiado con esas acciones, el paso siguiente es recluirse a masticar su ira en privado, pero con la conciencia tranquila de que ya todo el mundo sabe que está indignado.

¿Qué cosas indignan al clasemedio? La lista es larga: la inseguridad, los sindicatos, los impuestos, los cortes de ruta no organizados por entidades agropecuarias, el peronismo, el clima, la justicia, los políticos, los radares fotográficos, el estado de las veredas, el DT de la Selección (sea quien sea), no encontrar lugar para estacionar… La cantidad de cosas que indignan a un clasemedio es efectivamente INFINITA.

Por fortuna, la indignación clasemedia no representa un gran riesgo para la sociedad: al ser el clasemedio un ser generalmente apático, no existe riesgo de que su enojo amenace al resto de la sociedad. Lo normal es que el clasemedio grite furioso contra aquello que lo indigna hasta que suceda una de dos cosas: que se le pase el enojo, o (más probablemente) que encuentre un nuevo motivo de indignación.

Fotopost: “Hacer patria”

August 14th, 2009 by Clasemedio

haga patria

Mientras escribo el próximo post, dejo este tentempié fotográfico. Avistado en una inmobiliaria marplatense. Ver: #3: El Campo

19 – Aquí no hay un post

August 6th, 2009 by Clasemedio
El Silencio es Salud

El Silencio es Salud

Hace tiempo que hay un borrador de post escrito acerca de un medio de comunicación. El tono es el habitual en este blog: a veces irónico, por momentos ácido, pero en última instancia una pieza de humor. El problema es que ante una extraña conjunción de eventos, como por ejemplo acciones legales iniciadas por ese medio contra sus detractores al mismo tiempo que el autor de este blog comienza a publicar algunas fotos (ad-honorem y en un caso hasta sin atribución) en el aludido matutino y sus satélites, hacen que la publicación de ese post sea, por decirlo de alguna manera, poco prudente. Es áltamente probable que dicho post sea interpretado de maneras totalmente ajenas a la intención original del autor, por lo que permanecerá en las sombras hasta que aparezca un momento propicio para su publicación. Si es que aparece.

El autor pide disculpas a los lectores por la ausencia del post original, pero solicita que se considere a éste como muestra de lo que sucede ante una descomunal disparidad de fuerzas.

Clase-Medios: Moda en La Rural

July 31st, 2009 by Clasemedio

La Rural, con aires de alto glamour. Clarín, 31/07/2009

“Es un gran plan pasar la tarde en La Rural”, asegura Carmen Copahué, dueña de una galería de arte en Palermo. Ella y sus tres amigas se prepararon con tiempo: “No se puede venir a la expo así no más. La ropa se piensa y se elige”, cuenta Estela, 51 años, de Las Cañitas, que por la mañana fue a la peluquería para que la peinen. De los bovinos y aves que ocupan los corrales, ni noticias: “Sí, los vimos, pero nos interesa más ver ropa y accesorios. Ya no es la típica ropa de campo, se aggiornaron, hay más diseño”, agrega otra de las mujeres

18 – La Rural

July 27th, 2009 by Clasemedio
Vaca

Vaca

Por esta fecha se produce uno de los grandes acontecimientos clasemedios de cada año: la Exposición Rural de Palermo. Es tan, pero tan, clasemedio ir a la rural que es necesario evaluar más de media docena de motivos para su éxito:

  • En primer lugar, La Rural se nutre de la enorme afinidad de la clase media urbana por la cuestión agropecuaria. A la clase media le encanta el campo, y tomarse el subte hasta Plaza Italia es mucho más sencillo que ir a Sundblad, Saliqueló o Saldungaray para ver vacas.
  • La Rural es una excelente manera de incorporar conocimientos en cantidades módicas sobre temáticas rurales. Uno no se recibe de ingeniero agrónomo yendo a exposiciones, pero saber diferenciar un cebú de una cosechadora de sorgo es señal de que uno “entiende de campo”.
  • En La Rural reina el consenso, evidenciado por la presencia de un stand de UATRE (el sindicato de los peones de campo) en el evento oligárquico por excelencia. Si el sindicato de los trabajadores con mayor índice de informalidad precariedad laboral del país puede festejar los triunfos de la organización patronal de su actividad con espectáculos folklóricos, es una clara muestra de que todos podemos dejar de lado nuestras diferencias y dejar atrás las peleas del pasado.
UATRE

UATRE, el sindicato que no lucha sino que consensúa

  • La Rural es un ambiente muy apto para niños. Es una salida barata (cuesta menos que ir al cine), educativa (ver punto 2), exótica (para chicos que jamás en su vida vieron un oveja, por lo menos), y permite combinar actividades como conocer maquinas pesadas, acariciar a roedores asustados a través de los barrotes de sus jaulas, presenciar competencias campestres y admirar el encanto de las heces bovinas en ambientes cerrados.
Ambiente cerrado repleto de rumiantes varios

Ambiente cerrado repleto de rumiantes varios

  • En La Rural uno puede ver demostraciones de tecnología aplicada: desde genética equina hasta avances en maquinarias rurales. También las automotrices aprovechan para promocionar las tecnologías verdes de ahorro de combustible que venden en el primer mundo, mientras intentan vender descomunales camionetas 4×4.
  • La Rural queda en Palermo, por lejos uno de los barrios más codiciados por la clase media. No daría lo mismo una exposición rural con sede en Mataderos, Lugano o Liniers.
  • En La Rural hay una importante oferta gastronómica agradable al paladar clasemedio. Uno puede pagar una pequeña fortuna por comer un choripán parado a la intemperie, pagar una gran fortuna por un asado como Dios manda en un restaurant, o comprar artículos regionales para llevar, entre ellos salamines picado fino.
Atuendo indicado para ir a La Rural

Atuendo indicado para ir a La Rural

Vistas todas estas razones para visitar La Rural, es importante saber que el correcto disfrute de esta ocasión no es tan sencillo como ir a mirar animales azarosamente sino que requiere cierta preparación. En primer lugar, uno no puede ir vestido de cualquier manera a La Rural, sino que debe tratar de encajar con el público. Para eso, nada mejor que aprovechar para disfrazarse de gaucho o polista con la nueva colección de Cardón (o, en su defecto, de nuestra talabartería chic más cercana).

Gente que entiende de conejos. Mejor mantener silencio,

Gente que entiende de conejos. Mejor mantener silencio,

Una vez en la exposición, es importante pasearse con cierto aire de conocedor. No es importante que ante un magnífico ejemplar de Aberdeen Angus uno sólo pueda pensar en comérselo a la parrilla. Esto puede manifestarse mediante lenguaje gestual, pausas cuidadosamente planificadas y un paso cansino. Es necesaria cierta improvisación: usar el celular para fotografiar a un Pavo Campeón y admirarlo por el resto de nuestros días es sumamente clasemedio, pero el acto sólo es efectivo si es original y espontáneo. Debemos tener la precaución de no demostrar excesiva ignorancia: preguntar la relación entre la raza Brahman y la cerveza brasilera es poco aconsejable. Es más seguro reservarse las preguntas intrascendentes para los stands de regionales (”¿Picado fino o picado grueso?” y “¿Es queso de cabra puro o cortado?” son generalmente aceptables).

Finalmente, es imperativo no olvidar jamás que, en el fondo, uno está en La Rural para celebrar “la unión entre el campo y la ciudad”. Uno está en la Rural para estar del lado de los ganadores, no para ver ovejas, gallinetas o cercos eléctricos alimentados por paneles solares. La exposición es una excusa para cumplir, por un rato, la fantasía de ser un productor agropecuario.

(Las fotos son todas, todas, todas sacadas por el autor)

17 – La Victimización

July 23rd, 2009 by Clasemedio
Víctima de los cartoneros que roban la basura

Víctima de los cartoneros que roban la basura

La clase media es masoquista por naturaleza. O, por lo menos, bastante llorona. En prácticamente cualquier circunstancia que le toque vivir, el clasemedio se considerará víctima del destino, de los poderosos, de los desposeídos, o de cualquier otro factor al que le pueda atribuir sus desgracias. Se victimiza por rencor, miedo, resentimiento, envidia y por un sinfín de otros factores. Veamos ejemplos:

El clasemedio se victimiza en las malas, porque asume que le fue peor que a los demás. Ante una situación de desastre (económico, social, natural o del tipo que fuere) el clasemedio se sentirá la parte más perjudicada porque: a) el rico pierde puede haber perdido más que él, en términos absolutos, pero tiene resto para recuperarse; y b) el pobre en el fondo no tiene nada que perder (salvo sus cadenas, acotaría alguno), así que en el fondo no es tan víctima como el clasemedio.

El clasemedio se victimiza también en las buenas cuando otro gana, sin que él necesariamente pierda. Se victimizará aún cuando ambos ganen, si él no gana más que el otro. El clasemedio vive esta situación como una “pérdida relativa” que erosiona lentamente su clasmediez. Entre una situación en que todos ganan, pero él es el menos favorecido, y una en que todos pierden, pero él es el menos perjudicado, el clasemedio elegiría sin duda alguna la última… de no ser porque, como vimos, a él siempre le toca perder más que a los demás.

Pero la victimización más insólita del clasemedio se ve cuando a otro le va peor que a él. ¿Cómo? El mejor ejemplo es el clasemedio que, mientras transita en su auto de Palermo hacia Recoleta por la Autopista Illía vé como los habitantes de la Villa 31 de Retiro construyen edificaciones precarias de hasta cuatro o cinco pisos. Ante ese espectáculo de hacinamiento, manifestará que los villeros no pagan impuestos ni servicios, que esas construcciones son irregulares, y que si él quiere construir un quincho con parrilla en su casa en un country de Pilar el fisco provincial lo detecta por fotografía satelital y le inicia un proceso por fraude fiscal. Obviamente, jamás considerará que si en realidad los vecinos de la villa pudieran elegir donde vivir, una casa con quincho y parrilla en un country de Pilar les resultaría una opción más que atractiva comparada con con una construcción precaria en terrenos ferroviarios ocupados.

¿Y por qué se victimiza el clasemedio? ¿Es que efectivamente disfruta del sufrimiento? En realidad, es algo más complejo. En primer lugar, la victimización es cómoda. Permite echarle la culpa de todos los problemas a un chivo expiatorio en vez de asumir responsabilidades propias. La culpa es de los ricos, los pobres, los chinos, los yanquis, el Estado, los delincuentes, los empresarios, los sindicalistas, los políticos y los pelotudos que los votan, pero nunca propia. Como corolario, victimizarse ayuda al clasemedio a afirmar su calidad de tal: la identidad clasemedia es mucho menos culposa que la de una clase dominante en sentido estricto.

Dicho esto, la victimización tiene un valor económico que no es insignificante: aún los Clasemedios Importantes cuya pertenencia social podría ser dudosa pueden identificarse como “pequeños productores” y no oligarcas, “pequeños empresarios” y no burgueses explotadores, “pequeños inversores bursátiles” y no capitalistas usureros especuladores. Esto podría ser inócuo, de no ser porque con esas denominaciones consiguen créditos blandos de bancos públicos, moratorias fiscales, prebendas estatales, exigencias más laxas en cuanto a condiciones de trabajo, y exenciones impositivas. Por supuesto, jamás se le ocurrirá a estos Clasemedios Importantes pensar que tal vez haya gente con mayor necesidad de esas fortunas públicas que ellos. Al fin y al cabo, la recesión mundial sumada al aumento de las expensas en Puerto Madero podría obligarlos a achicarse y cambiar Punta por Cariló, lo que justifica cualquier estímulo a la producción nacional.